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Los penales del Brasil

21 de julio de 2011 a las 01:10 p. m.
Los penales del Brasil

Todo lo que genera el fútbol, especialmente después de un partido y a la hora del "análisis desapasionado", es motivo de discusión, salvo honrosas excepciones como la reciente y evidente autoeliminación de Brasil de la Copa América, ya que está absolutamente claro que los brasileños, por alguna razón que ellos sabrán, no querían seguir en esta edición de la competencia continental.Sólo esta secreta decisión de los dirigidos por Mano Menezes explica el verdadero suicidio futbolístico en la serie de penales, que inició Elano pegándole a la pelota tal como indica su nombre, y que finalizó con cuatro disparos desperdiciados de manera consecutiva.

“Es imposible ganar un partido por penales si todos los pateadores le pegan a la pelota como Elano”, afirmó con inusual dureza el reconocido periodista deportivo brasileño Joao Pelotero. Frente a esta convicción, Elano manifestó su disgusto de que su nombre sea sinónimo de penal mal pateado.

“Soy el pato de la boda”, afirmó en una declaración que enojó a su compañero Pato. “Me siento aludido y yo no tiré ningún penal a la tribuna”, dijo a su turno el susceptible delantero.

Sensibilidades al margen, las hipótesis sobre la determinación del equipo verdeamarillo de escapar de la Copa América ganan terreno. La primera tiene que ver con el frío reinante en la Argentina. Aparentemente, los jugadores brasileños estaban hartos de congelarse en los entrenamientos y en los partidos desde que arribaron al país (en medio de una de las peores olas de frío que se recuerden). Incluso se menciona que un suplente brasileño semicongelado sobornó (o amenazó) a quien personificaba a "Tangolero", para calzarse el traje de la mascota de la Copa, lo cual explica por qué el tierno personaje ocupó llamativamente un lugar en el banco de Brasil durante al menos uno de los partidos del torneo.Conocedores de este fastidio brasileño, los servicios secretos paraguayos hicieron correr la versión de que se venía la peor ola antártica de la historia de la Argentina, con temperaturas de hasta 15 grados bajo cero, lo que generó escenas de pánico en la concentración brasileña y la decisión de abandonar la competencia.

Otra versión, sin embargo, sostiene que los jugadores de Brasil estaban en realidad ofuscados porque su participación en el torneo estaba entorpeciendo seriamente sus posibilidades de ver la telenovela “O Frango do Amor”, que por estos días está ingresando en sus capítulos finales.

El culebrón (que mantiene cautivados a 172 millones de brasileños) narra la historia de Waldir, un humilde pollo bahiano que se enamora perdidamente de una rubia y bella carioca de clase alta (Ana Paula), hija de un acaudalado empresario que hizo su fortuna vendiendo milanesas de pollo.

En la última entrega, Waldir cae en una trampa y es capturado por empleados del padre de su amada y espera con resignación ser faenado en el galpón de un criadero. ¿Podrá Ana Paula encontrar a Waldir entre los 17.500 pollos que habitan en el lugar? ¿Logrará salvarlo del triste destino que el sistema tiene reservado a todos los pollos del mundo? ¿El pollo Waldir terminará exhibido en una bandeja de patas-muslo o en el altar con Ana Paula? Estas son las preguntas que hoy por hoy atormentan a todo Brasil, a partir de una novela que indaga en la problemática humana y avícola del gigante sudamericano.

También están los que consideran que los jugadores brasileños estaban cansados de los chistes fáciles que se hacían con los nombres de algunos de ellos (como preguntarse si Pato y Ganso se daban piquitos cuando festejaban un gol), o con el corte de pelo de Neymar.

Precisamente, la información (también lanzada por los servicios secretos paraguayos) de que en el Mercosur se estaba a punto de lanzar una línea de cepillos para zapatos con el nombre Neymar colmó la paciencia del habilidoso juvenil, quien de inmediato habría manifestado su intención de volverse a Brasil.

Así están las cosas en un país que ya no podrá mofarse de aquellos lejanos tres penales desperdiciados por el ahora ex jugador Martín Palermo contra Colombia en la Copa del ’99.