Para todos los gustos
El deporte multiplica su oferta para todos los gustos. Eso sí, cuando se trata de una selección nacional el país entero se apasiona.
Domingo a la mañana. La lluvia de Francorchamps le pone un poco de suspenso al triunfo de Lewis Hamilton pero unos minutos después la sonrisa de oreja a oreja brota del rostro del inglés e invade la pantalla. Sin pausa, el control remoto se clava un canal más abajo, donde Carlos Tevez, solo en el área chica, no le emboca al arco desguarnecido en un partido olvidable entre Manchester City y Sunderland, que gana este último con un penal en el cuarto minuto de descuento.
En simultáneo, el zapping permite ver el electrizante Estudiantes de Río Cuarto-Deportivo Maipú, el triunfo del Liverpool, básquet mundial, automovilismo nacional y ciclismo en España.
El inicio es movido y lo será hasta que termine la jornada, con la maratón (de 13.30 a 21.30) de Primera División, el Sportivo Belgrano-Talleres que llega en directo para los cordobeses que no tienen la chance de estar en San Francisco pero sí poseen canal Showsport, el fútbol de Italia y de España, más básquet con la expectativa argentina, hockey con la ansiedad por Las Leonas y golf.
Domingo difícil para los amantes del deporte porque no saben qué elegir, pero mucho más para quienes deben soportarlos porque no saben qué hacer.
Al fanatismo que en nuestro país hay por el fútbol (que este fin de semana sumó el inicio de las ligas española e italiana, con Messi, Higuaín y compañía), el fin de semana se plegó toda la atención de deportes que durante dos semanas acapararán la atención: el básquetbol y el hockey.
Los lungos de la Generación Dorada y las lindas de Las Leonas concentrarán durante estos días cientos de miles de nuevos hinchas, de esos que se pintan sólo para los mundiales y exigen, por más que tengan poco idea de la naranja y mucho menos de la bocha y el palo.
Pero si hay algo que permanece inalterable en Argentina es que cada vez que una selección sale a escena todos se apasionan y se encolumnan detrás de la ilusión. Por eso, a las habituales horas de fútbol, que son un montón, por un tiempo habrá que agregarles el básquet y el hockey. Un menú que, de tan generoso, puede ser empalagoso.

