Ortega y Palermo, los próceres
"El Burrito" y "el Loco" ratificaron su vigencia con dos goles con sello propio. Una exquisitez el de River, un cabezazo el de Boca.
Son próceres en sus clubes, pero ambos afrontaron el domingo después de atravesar serios cuestionamientos. A Ariel Ortega lo arrastraron las dudas que generó la derrota de River en la primera fecha ante Banfield. Que es un equipo "lleno de viejos", que "ése está de vuelta", que "¿adónde querés ir con Ortega, Gallardo y Almeyda", y otros tantos "pero". A Martín Palermo, unos desubicados –¿hinchas molestos o barras mandados?– de Boca le hicieron un insólito reclamo el viernes cuando en realidad, a esta altura, lo único que deberían hacerle es un monumento. Las vueltas de la vida quisieron que "el Burrito" y "el Loco" tuvieran su desahogo y fueran los responsables de los triunfos de los equipos cuyos colores llevan impregnados en la piel. ¿Cómo lo hicieron? Como mejor saben, y como la historia de sus carerras los identifica. Ortega, con una exquisitez digna de su talento para marcar el cuarto y decisivo gol frente a Chacarita, para de esa manera espantar algunos de los tantos fantasmas que sobrevuelan Núñez. Palermo, con un cabezazo acorde a sus antecedentes, para el 2-1 de una gran victoria boquense en Lanús, valorizada tanto por lo necesitada como por la jerarquía del rival. Los años, 35 para ambos, no les impide seguir brillando. A su manera, marcan rumbos, concentran atención y siguen siendo trascendentes, hasta transformarse en salvadores, como este fin de semana. Un lujo que no muchos pueden darse.

