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No será un lunes cualquiera

La Gloria y Central protagonizarán el partido más importante de la 13ª fecha de la Primera B Nacional.

25 de octubre de 2010 a las 11:03 p. m.
No será un lunes cualquiera

Tal vez suenen más fuertes pero a la vez más ansiosas las risas de los jugadores de Instituto en sus acostumbrados asados semanales.

Osvaldo Barsottini y Julio Chiarini son los que intentan reemplazar al Gran Cacho Buenaventura en su condición de humoristas aficionados.

Los dos son los que más amenizan estos encuentros que se realizan los jueves en el quincho del club y de cuyo costo se hacen cargo, de manera alternada, futbolistas y dirigentes.

El que se comerá pasado mañana tendrá un condimento especial. Cuatro días después, en el Gigante de Arroyito, estará Rosario Central con su bocaza dispuesta para lo que supuso estaba predestinado en esta temporada: tragar sin masticar mucho a cada uno de sus rivales en la accesible segunda categoría del fútbol argentino.

Sin embargo, Rosario Central ha tenido varios reveses y desilusiones. Tanto que su boca no se ha abierto tan grande como para deglutir a nadie, ni su estadio ha sido infranqueable ni hostil para sus supuestos débiles rivales, ni estos han claudicado ante la simple aparición de su camiseta azul y amarilla.

En todo caso, su única y amarga presa ha sido Reinaldo Merlo, su técnico saliente. Por los resultados y rendimientos conseguidos, parecería que los Canallas están a la par de todos. Pero su estadio no deja de ser una prueba para que cualquier equipo pueda demostrar y demostrarse hasta dónde puede llegar. Además, ahora será dirigido por Héctor Rivoira.

A ese propósito, el partido que Instituto jugó con San Martín de Tucumán fue una buena prueba. Sin Barsottini ni Furios, el pibe Ortiz se hizo cargo de una tercera parte de la defensa. El ex Belgrano se sacó de encima rápido la pelota y trató de cumplir con lo elemental de sus obligaciones. Penó cuando Oviedo le ganaba las espaldas a Canever y también las suyas, y se protegió en la armoniosa cobertura de Erpen para evitar cualquier peligro.

¿Es caprichoso empezar por Ortiz? No. En todo caso, seguramente será el primer punto a revisar para armar el equipo para el próximo lunes.

Las ventajas en el lateral izquierdo también se vieron por el otro costado. Casado, que se retrasaba, y Gorostegui progresaban dejando atrás a Gagliardi y enfrentaban en superioridad de número a Damiani. Resultado: por un lapso importante Carranza anduvo a los manotazos tratando de cortar centros malintencionados de uno y otro lado. En el primer tiempo ante los tucumanos se vio al Instituto más indisciplinado desde que juega en Alta Córdoba. O el más complicado en el medio campo.

Parte del revés de esa cara se vio en el segundo tiempo. Como una mezcla química, Claudio Vivas mezcla dinámica y concentración, en buena cantidad, para presionar la acción del adversario y quitarle iniciativa. Se nota el progreso de Gagliardi en varios sentidos. Está más calmado para ir hacia delante. Tiene a Zapata, a Lima y a Bergese para elegir el pase y llega al gol. Lo de Zapata es monumental. Es aplicado, hace los deberes y regala dedicación. Es el del guardapolvo más limpio. Es el mejor alumno.

Lo de Bergese es meritorio por su adaptación al equipo y a la causa albirroja y Lima es el hilo de arena que mide el tiempo en Alta Córdoba. Todo esto se apoya en los extremos más lejanos del rombo. Carranza y Lázzaro marcan el horizonte y más cuando la tormenta parece acercarse. En el medio del palo a palo con San Martín, apareció el ex Tigre para meter la pelota bajo el brazo, ponerla en el punto del penal y sacarle un poco de presión a sus compañeros. Con el arquero pasó igual. A Instituto le hacen pocos goles. Demuestra un poco más en cada partido a qué juega. Pero el del lunes será otro partido. Será una prueba para saber hasta dónde llega hoy su reino.