No es fácil ser Beckham
Victoria, la esposa del astro inglés, quiere volver a quedar embarazada y le exige a su esposo cinco encuentros sexuales por día. El "análisis" de Luis Heredia, de Mundo D, en "Pelotazo al vacío".
David Beckham no tiene descanso. Alejado de las canchas por una rotura del tendón de Aquiles jugando para Milan (club al que es habitualmente cedido a préstamo por Los Ángeles Galaxy, lo que implica que juega para dos equipos al año), tomó estado público que el jugador debe afrontar una extenuante rutina íntima con su mujer Victoria.
La ex Spice Girl se planteó el objetivo de ser madre por cuarta vez, en lo posible de una nena, para lo cual exige del astro la friolera de cinco encuentros sexuales diarios. Este cuadro de situación explica las inquietantes ojeras que luce el jugador inglés como así también su pérdida de peso (nueve kilos desde Pascua), el color terroso de su piel, su mirada perdida, su hablar balbuceante, su andar tambaleante y las serias dificultades que afronta para mantenerse despierto.
"Nunca una rotura de Tendón de Aquiles había generado semejantes síntomas y estábamos bastante preocupados, pero ahora que sabemos la razón estamos relativamente más tranquilos, pero sólo un poco", explicaron desde el cuerpo técnico de uno de sus equipos, Los Ángeles Galaxy. Es que en el club norteamericano le cuesta ver cómo su apuesto jugador estrella hoy deambula en rehabilitación por los pasillos del estadio como si acabara de ser atacado por un grupo de vampiros.
"Unos niños lo esperaban para pedirle un autógrafo, pero al verlo que avanzaba arrastrando los pies y emitiendo sonidos guturales huyeron espantados gritando que el club estaba invadido por muertos vivos", aseguró un dirigente.
Pero en Milan sospechan que la búsqueda de la beba venía desde hace tiempo, ya que notaban una notable merma de energía en Beckham antes de su lesión: "Era sorprendente ver que practicaba penales y no conseguía que la pelota llegara al arco. Además cada vez que pateaba necesitaba varios minutos para recuperar aire", afirma un allegado al cuerpo técnico italiano.
Pero la inquietud en Estados Unidos y en Italia tiene su razón de ser en los motivos de semejante agotamiento: "Si David (Beckham), está así porque está buscando una nena, no queremos pensar qué sería de él si a su mujer se le ocurre tener un embarazo múltiple. Unos hipotéticos quintillizos Beckham podrían significar el fin de la carrera y hasta de la existencia misma de nuestro jugador emblema", aseguró Cozmo, la mascota de Los Ángeles Galaxy (representa una especie de rana extraterrestre).
Más allá de las preocupaciones de uno y otro lado del Atlántico, esta situación volvió a reflotar la discusión entre el rendimiento en el fútbol y la actividad sexual de los jugadores profesionales, dando lugar al resurgimiento de grupos fundamentalistas que proponen la absoluta abstinencia como medio para conseguir éxitos deportivos.
Castidad"Los clubes deberían exigir votos de castidad a los jugadores apenas firman su primer contrato, y los resultados se verían en la cancha. Estamos convencidos de que un equipo de castos sería imbatible, pero es una hipótesis porque todavía no conseguimos ninguno", asegura Juan Carlos Pudor, presidente de la ONG Fútbol y Virtud.
Por supuesto que Pudor reconoce que uno de los principales obstáculos para conseguir un equipo de estas características son las denominadas “botineras”, cuyo accionar sobre los planteles del fútbol argentino es prácticamente imposible de neutralizar.
"Sin embargo, desde Fútbol y Virtud hemos iniciado una campaña para alejar a los jugadores de estas señoras", asegura el dirigente, quien explica que las líneas de acción deberían pasar esencialmente por mantener concentrados a los planteles en lugares alejados, (en lo posible inhóspitos y sin acceso a Internet), durante toda la semana y sólo llevarlos a los sitios urbanos para disputar los partidos.
La organización también promueve la incautación de celulares a los jugadores para suprimir el contacto con las “botineras” y sobre todo evitar que manejen dinero por lo menos hasta cumplidos los 35 años. “Con los sueldos y premios depositados en cuentas a las que recién accederían al final de sus carreras, las únicas mujeres que se les acercarían a la mayoría de los jugadores serían sus madres, hermanas y alguna que otra tía portando una pastafrola, con el consiguiente reforzamiento de los lazos familiares”, señalan desde Fútbol y Virtud.
Como suele decirse, de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno, incluso en el fútbol.

