Los "encantos" del Argentino A
Talleres se acomoda, de a poco, a una nueva realidad, llena de pésimos campos de juego y mucha presión. El partido con Alumni es la muestra de que a la "T" todo le queda chico.
De a poco, pasito a pasito como aquellos bebés que tímidamente intentan soltarse de la manos de sus padres para empezar a caminar, Talleres se va acomodando al Argentino A, un torneo que lo puso de frente a una realidad futbolística que desconocía.
La derrota en el partido frente a Maipú, en Mendoza le hizo morder el polvo de los impresentables campos de juego de la categoría, en los que desplegar buen fútbol se asemeja a una utopía. Inclusive, su técnico, Roberto Saporiti, tuvo contacto por primera vez con una hinchada típica de la categoría como la del club cuyano, que ejerce presión dentro y fuera de la cancha no sólo hacia el equipo que los visita, sino también a los hinchas que lo acompañan.
En esta divisional, en la que cada excursión suele convertirse en un viaje a lo desconocido y en la que las medidas de seguridad en las canchas dejan mucho que desear, la posibilidad de incidentes es permanente. El partido de la "T" con Alumni se terminó jugando en el Estadio Córdoba y no en la plaza Manuel Anselmo Ocampo no sólo por una cuestión de conveniencia económica para el club que por primera vez ejerció su localía en el Chateau. De haberse disputado en Villa María, habrían quedado numerosos hinchas de Talleres fuera de la "placita" y el consiguiente riesgo de disturbios hubiera crecido.
A jugadores como "el Colorado" Lussenhoff, acostumbrados a campos de juego de Primera División o bien cuidados como el de la Boutique, por más que el virtuosismo futbolístico no sea su principal característica, pisar estos terrenos les significa una pesadilla.
En consecuencia, Talleres deberá acomodarse a este contexto, que lo obligará a convertirse en un equipo cada vez más duro cuando juegue como local, sea en Barrio Jardín o en el Estadio Córdoba. No se trata de resignar la intención de jugar con la pelota al piso y de elaborar fútbol, pero sí de entender que en esta categoría se lucha más de lo que se juega y que de ese modo equipos como Maipú lograron edificar un invicto como local de casi 50 partidos y que hoy lo ubica en la punta de la Zona 3.

