Leonardo Da Silva ganó la maratón
Más de 8 mil personas participaron de la maratón organizada por La Voz del Interior, Canal Doce y la Municipalidad. Ganó el brasileño Da Silva.
Aunque la siesta sea gris, hay que dar una vuelta por el Parque de las Naciones o pararse debajo del arco de largada para entender el espíritu de esta prueba. Esa filosofía que iguala a todos durante un rato: a Guillermo Rasch, el hombre de 88 años, con aquel señor de short anaranjado que trota por la pista de cemento tomado de la mano de su esposa, quien a su vez lleva un perrito en brazos.
Hay que ver la sonrisa de la mujer con un bolso rosa y el dibujo de Kitty: se abre paso con su hija, que hará la travesía en su "bici". Alexis lleva a "cococho" al pequeño Joaquín, que les dejó la bicicleta a los abuelos: no podía pedalear entre tanta gente.Hay que contemplar a quienes se preparan en serio, en ese incesante ir y venir sobre el asfalto. Más allá hay tres pibes con camisetas de Talleres –dos albiazules de distintas épocas y una verde esmeralda–, que miran para todos lados, mientras "el Luifa" Artime, ídolo de la contra (Belgrano), enciende la el pebetero de la prueba.Todo eso cabe, en unos cuantos pestañeos, en ese rincón de Córdoba. Ahí mismo donde ayer a la siesta más de 8 mil personas se prendieron en la Maratón Roggio 2010, organizada conjuntamente por La Voz del Interior, Canal Doce en su 50 aniversario y la Dirección de Deportes y Recreación de la Municipalidad de Córdoba.La prueba, que se realiza desde hace 23 años, hermana e iguala. Los pone a todos de igual a igual. Porque ahí, entre un puente de largada y otro, prevalece lo multifacético: se entibia el ánimo de una siesta fría. Los físicos estilizados y la indumentaria de marca se mezclan con remeras gastadas, cuerpos con rollitos y caras despreocupadas. A nadie le preocupa la diferencia.
Hombro a hombro
Comienzan a hermanarse un cachito antes de la largada, en la clase de gimnasia-calentamiento en la cual hay de todo: una mujer que busca resquicios para pasar con el cochecito de su beba, un pibe de espalda ancha y camiseta de Los Pumas, un treintañero con lentes de sol y los auriculares del MP4 y Claudia Díaz, una mujer amputada de una pierna que corre en muletas y se llevará todos los aplausos cuando atraviese la meta.
En esa igualdad está el secreto: en esa partida hombro a hombro entre miles de cordobeses que lo más probable es que no vuelvan a verse hasta dentro de un año, cuando regresen allí, a Sagrada Familia y Larra.
Sólo unos minutos dura la calma, la quietud. Pasan apenas 13m30 hasta que Jorge Páez se transforma en el primero en cruzar la meta: llega a ritmo frenético y gana la categoría participativa de 3,5 kilómetros. Son 18m30 los que emplea Teresa Díaz para imponerse en mujeres.
Con el “1” en el pecho –justo el “1”–, Leonardo Da Silva (30m55) da un salto aparatoso y corta la cinta en categoría elite. Verónica Páez (37,52) se lleva el triunfo en la rama femenina de esa misma prueba de 10 kilómetros.
Después se mezclan, todos se mezclan. Hay colores, muchos colores, y gente de todas las edades que busca, cada una a su ritmo, pasar debajo de ese puente de llegada. Todos tienen claro que participar es el triunfo.
GanadoresNombre TiempoElite masculina (10 km) Leonardo Da Silva 30m55sElite femenina (10 km) Verónica Páez 37,52sParticipativa masculina (3,5 km) Jorge Páez 13m30sParticipativa femenina (3,5 km) Teresa Díaz 18m30sCiegos masculino (10 km) Cristian Reboa 42m10sCiegos femenino (10 km) María José Macharelli 52m48sSilla de ruedas masculino (10 km) Esteban Roldán 28m18s
Silla de ruedas femenino (10 km) Mariana Pérez 1h00m12s

