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Las hilachas de la selección

25 de diciembre de 2010 a las 09:25 p. m.
Las hilachas de la selección

La mano ya venía mal barajada y explotó luego del humillante 0-4 ante Alemania, en Ciudad del Cabo, que dejó a Argentina fuera del último Mundial. Hasta ahí los buenos resultados habían tapado todo en Sudáfrica, hasta el distanciamiento del mánager Carlos Bilardo y la ausencia del presidente de la AFA, Julio Grondona, en ese búnker de Pretoria donde Diego Maradona, el entonces seleccionador albiceleste, era amo y señor.

"Grondona me mintió; Bilardo me traicionó", disparó Diego apenas le bajaron el pulgar a su continuidad.

La herida quedó abierta y el “10” no dejó pasar ocasión para pegarles al “Narigón” y “Don Julio”, al tiempo que sumaba otro blanco para sus dardos: Sergio Batista, finalmente ungido como su sucesor.

Pero en los últimos días dobló la apuesta, primero calificando a Bilardo de "traidor, cobarde y senil" ("Es una estatua, no suma nada", dijo), y luego tildando a Grondona de "gagá" y sacando a luz las recurrentes visitas del pope a una clínica de rejuvenecimiento en Suiza.

El mánager le respondió pasando algunas facturas: "Yo lo llevé a jugar a Sevilla tras cumplir la sanción de un año por dopaje, en 1992; y lo recomendé como DT de Racing pese a que tenía un problema con tóxicos, en 1995". El titular afista no se quedó atrás y también contragolpeó: "Da pena lo que dice. Un día te ama, otro día te odia... No me extraña, porque son los vaivenes normales que tiene Maradona. Hay motivos por los que sucede, que todos conocemos".

"Se metió en una fea, se metió en la peor", retrucó Diego y anunció que la polémica, a esta altura llena de bajezas, seguirá en Tribunales. Y tampoco se quedó atrás: "Si habla de mi enfermedad, yo le recuerdo que tiene dentro el staff técnico al 'Checho' (Batista) y a Rodríguez (Alberto) que pasaron por lo mismo que yo", dijo. Y agregó: "Altafini me dijo en Italia que cuando vino a jugar con Milan ante Estudiantes (1969), Bilardo estaba drogado hasta los huevos". Nadie quedó sin mostrar las hilachas.