La mochila de Casado
El enganche es ajeno a las negociaciones que hubo por otros jugadores de renombre.
Juan Casado no tiene nada que ver, pero quizá deba soportar una situación que le cae de arriba.
Antes de que se concretara su incorporación a Instituto, la dirigencia de la Gloria había inciado contactos con otros jugadores de su misma posición. Entonces, se hizo difícil que los hinchas no se ilusionaran al enterarse de que podían llegar Santiago Raymonda, Miguel Caneo o Martín Morel. Los dirigentes salieron espantados cuando se enteraron de las pretensiones económicas de esos jugadores –todos de Primera División– y acudieron a un experimentado de la categoría. Y así llegó Casado, con sus ganas de sumarse a un equipo que pelea por el ascenso y ajeno a todas aquellas tratativas.
Será una discusión aparte saber si el ex San Martín de Tucumán es más o menos que Lucas Godoy o Mariano Torresi. Lo que sí debe considerarse es que sería injusto esperar que Casado rinda como cualquiera de los nombres que quedaron en el camino. "Yo confío en mis condiciones", dice con franqueza Casado. Se trata de un jugador talentoso (está fresco el recuerdo de su buena noche en Alta Córdoba, en el 2-0 de Instituto por la 12ª fecha), que viene disputando un torneo en un buen nivel y que no llega como salvador, sino que vino para sumar en un equipo protagonista.

