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Jugar para la historia

22 de junio de 2011 a las 10:56 a. m.
Jugar para la historia

La promoción es una aventura. En este caso lleva el valor agregado de ser inédita, histórica y hasta mundial por la presencia de un grande venido a menos, como River. El menú, está claro, es más rico para Belgrano que para su rival, que ya sintió la vergüenza de llegar a esta instancia. Si vuelve a Primera pasará a la posteridad como el que bajó a River.

Pero también, hará historia por haber subido como el resultado de un proyecto que debía concebir al logro deportivo como consecuencia del saneamiento, tras la quiebra de 2001. Si pierde, la jerarquía de su rival será un gran atenuante.

Pero no detendrá su normalización. Para River la salida no alcanzará. Ir a la "promo" ya fue un "descenso", consecuencia de su "semiquiebra" institucional (debe 200 millones de pesos) que no se detendrá. Ni hablar si se va a la B Nacional.En ese cruce de proyectos, Belgrano ya "ganó". Hoy se empieza a jugar en la cancha. Y ahí asoma el primer interrogante.

¿Semejante cruce determinará actuaciones y planes de excepción? Y... se juega para quedar en la historia. Hay planes; son los jugadores los que eligen. Y gravitan.

Belgrano llegó porque su DT Zielinsky descubrió, a tiempo, cómo jugar a lo que se puede. Estableció una relación de aptitud y actitud. Entre los jugadores y el plan.

En el acto defensivo, priorizar el orden y la recuperación de pelota; y disimuló limitaciones a más no poder; arriba potenció a Vázquez y a Pereyra, y a su sociedad. Y sobre todo, que hagan pesar sus talentos en espacios amplios.

Todos sus rivales lo supieron de la letalidad de esa sociedad, para nunca el momento de la puesta en escena.River tiene la desventaja de llegar quebrado, pero sabe que tiene todo para mejorar. Confía que en algún momento "J.J." López podrá transmitir algo más que el miedo a perder.

Que Almeyda sea “el” patrón del medio, que el pibe Lamela ordene sus condiciones ya, que se les abra el arco a sus delanteros y se le cierre a Carrizo. La mesa está servida. La historia espera.