Temas del día:

Instituto se acerca; Belgrano no

El clásicos dejó sensaciones: la Gloria mostró ambición de candidato. El Pirata, timorato, regaló una gran chance para sus aspiraciones de ascenso.

06 de marzo de 2010 a las 09:45 a. m.
Instituto se acerca; Belgrano no
El marco en Alta Córdoba fue imponente. El Monumental desbordó con 24 mil almas gloriosas.

Impresionó ver así a Alta Córdoba. Un estadio desbordado por 24 mil hinchas de corazón albirrojo, un majestuoso recibimiento al local con fuegos de artificio y una docena de morteros lanza papeles y lanza humos. De semejante postal, de semejante escenario, debía emerger algo importante, algo necesariamente trascendente.

Tras 90 minutos calientes y nerviosos, del gran teatro que fue anoche Alta Córdoba emergió un equipo, Instituto, con pasta de candidato serio, definitivamente serio. Y el gran teatro alumbró otro equipo, Belgrano, que entregó mansamente una oportunidad inmejorable de potenciar sus aspiraciones de ascenso. No sólo dejó escapar una victoria posible, Belgrano anoche perdió algo más que dos puntos vitales en su carrera desesperada por descontar terreno a los de arriba. Perdió la chance, y no es una exageración, de subirse al tren de los candidatos en serio, apenas un vagón detrás de los líderes.

Instituto, mal o bien, jugando a nada durante buena parte del partido, siempre estuvo convencido de que para ganar (o para no perder, resultado que no le disgustaba) había que ir hacia adelante. A Belgrano el convencimiento le duró nueve minutos, hasta el gol de Chavarría.

Ese primer pasaje del juego, cuando la cancha aún se sacudía por tanta parafernalia, mostró aturdido a Instituto y sereno a Belgrano. No extrañó el primer gol, entonces. Sí extrañó la consecuencia que desató la conquista del delantero celeste. Belgrano se replegó, cedió pelota y terreno, y se dispuso a resistir, tal como lo hizo en Floresta hace un par de semanas. A veces alcanza, la mayoría de las veces no. Ese fue su pecado.

La virtud de Instituto fue su actitud para ir al frente aun confundido y sin ideas. Se dirá que es una reacción lógica en la derrota, pero mantuvo su actitud tras el empate que le convenía e incluso tras la expulsión de Rosales. Belgrano, cuando quiso reaccionar, no supo cómo hacerlo. Su cabeza no estaba preparada para ese desafío.

Más de Deportes - Fútbol