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Hora de resucitar para Belgrano, Instituto y Racing

Los triunfos del último fin de semana les dieron aire a sus cuerpos técnicos y esperanza a los hinchas. El análisis de Enrique Vivanco.

10 de noviembre de 2009 a las 08:01 a. m.
Enrique Vivanco
Hora de resucitar para Belgrano, Instituto y Racing
Los jugadores de Instituto se abrazan y sueñan con volver a pelear arriba (Foto: Archivo / La Voz).

La imagen podría haber sido de la de cualquier persona acuciada por las presiones, mirando al lado contrario y hacia abajo. La representación les cabe a Belgrano, Instituto y Racing, caminantes por estas horas y desde hace un par de semanas en la palpable frontera entre la paciencia y el desengaño.La ilusión innata por el buen venir parecía desinflarse un poco entre sus hinchas. El viento de cola provocado por el sentimiento poco racional había cedido en su furia al ritmo de resultados que no agradaban y de rendimientos que menos satisfacían. Ya habían aparecido cuestionamientos; y ya alguna gente parecía haber perdido definitivamente la paciencia. Las victorias, las tres, se hicieron entonces, más que necesarias, imprescindibles. Y llegaron en el momento justo.No es poca cosa resucitar después de un 1-4 a poco más de media hora del final y terminar festejando. Se necesita entereza y convicción, fe y esperanza para producir un cambio tan drástico a una tendencia que parecía irreversible. Racing, en San Luis lo logró.No es menor la sucesión de manotazos de Nicolás Cambiasso en el arco de All Boys. Atajó lo que pudo, miró lo que despilfarraron en sus narices, claudicó ante Romero. No era fácil ni mucho menos el partido para La Gloria que volvía a escarbar profundo en su cantera (Federico Silvestre y Ramón "Wanchope" Ábila) para no medir ya en kilómetros la distancia con San Martín, el líder cuyano. Instituto, en Floresta, también lo logró.Cabe el estricto cumplimiento del deber en Belgrano. Quizá un poco más suelto que otras veces; tal vez ayudado por las virtudes escasas de un equipo como Platense, irremediablemente condenado a carretear y a no levantar vuelo. Belgrano hizo dos goles. No es poco. Quebró una racha negativa. Vale. Y lo consiguió en Alberdi.La preguntas necesarias son si cada uno de nuestros equipos debe caminar por la palpable cornisa del desencanto para sacarse la tierra de encima y volver a ponerse de pie, o si éste puede ser sólo un hecho casual, que se dará de vez en cuando, y que formará parte de la galería de curiosidades que cada campeonato deja para el comentario.No estaría mal que suceda lo primero. Verse en el límite, saberse más vulnerable, puede provocar la reacción necesaria que reoriente el paso y allane el camino. No es temerario decir que Instituto tiene uno de los mejores planteles de la categoría, con individualidades que aún tienen mucho más para ofrecer en Alta Córdoba.Ya es tiempo de ver, también, el salto de calidad que deben dar algunos futbolistas que alumbraron esperanzas en Belgrano que desde hace un tiempo frecuentan una meseta que parece interminable. Pablo Chavarría y Franco Vázquez, son dos ejemplos de revulsivos en estado latente. Será hasta que ellos se decidan.Es sabido que en Córdoba, en las dos últimas décadas, los triunfos sistemáticos, las alegrías permanentes, han sido las excepciones. No estaría mal que estos tres triunfos no sean sólo un trazo en la arena. Estaría mejor tallarlos en la pared para recordarlos como el inicio de la prosperidad y la alegría.

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