Hechos, no palabras
La frase, utilizada varias veces por Carlos Ahumada, ahora parece encajar mejor en la Fundación Azul y Blanco. Claro, desde la visión del juez Carlos Tale.
El contragolpe que Carlos Ahumada intenta impulsar con su nueva propuesta de cancelación del pasivo de Talleres parece que no pasará del medio campo.
La reacción del ahora ex gerenciador albiazul asoma como tardía en cuanto a su oportunidad e insuficiente en lo económico, ya que el club comenzó a transitar una realidad distinta y quizá más alentadora para los intereses de los acreedores, a la que exhibía cuando el juez Tale le bajó el telón de la conducción del club a Ateliers.
La Fundación Azul y Blanco, en cuyas propuestas de colaboración con el fideicomiso confía el magistrado y a la que recibió en su despacho en reiteradas ocasiones, ha comenzado a demostrar con" hechos y no palabras", la frase de cabecera de Ahumada, que su proyecto no quedaría en discurso.
Al tercer día de hacerse cargo el fideicomiso de la conducción del club, Ernesto Salum y sus jóvenes colaboradores metieron la mano en el bolsillo y pagaron sueldos pendientes del plantel, del cuerpo técnico, profesores de las divisiones inferiores y empleados administrativos. Chequera en mano, y al lado del fiduciario Gustavo Eluani, la Fundación le dirigió al juez una clara señal de solvencia económica y de que su decisión de salvar a Talleres de la desaparición no es sólo una mera declamación.
Hoy, Tale aparece mucho más propenso a creer en la propuesta de los hombres de Salum, varios de ellos ex dirigentes "notables" acusados desde Ateliers de haberse "borrado" cuando el club se licitó y fue gerenciado por Carlos Granero, que de confiar en Ahumada Kurtz, como conocen en México al ahora ex concesionario albiazul.
Tale no le cree a un hombre que, pese a haber remodelado la Boutique, la sede social y aggiornado el predio de las 24 hectáreas, siempre aparece al límite de la legalidad, complicado en causas judiciales que pueden llevarlo entre rejas. Y que pese a las inversiones que asegura haber realizado en el club, también generó nuevas deudas y no canceló siquiera una parte ínfima del pasivo de la entidad.
Para el juez no sólo basta con sostener ser honesto: también hay que parecerlo. Y quienes lo conocen en la intimidad, aseguran que no olvida aquel episodio en el que Ahumada apareció huyendo de la Interpol en el baúl de una camioneta que conducía Martín Vilallonga.

