¿"Grandes" salvadores?
El equipo con mayoría de jugadores propios y varios pibes quedó en un ensayo de tres partidos y las conclusiones quedarán para más adelante.
El equipo con mayoría de jugadores propios y varios pibes quedó en un ensayo de tres partidos y las conclusiones quedarán para más adelante, aunque el mensaje final haya sido “gracias, ahora es el turno de los grandes”. Es que llegó la hora de jugar por “los porotos”.
Para el DT Gustavo Coleoni (que clasificó al equipo al nonagonal, pero sólo pudo llevarlo al anteúltimo lugar) y para varios “grandes” que fueron “preservados” (una manera elegante de decir “borrados”) tras el 1-5 con Brown y el 0-1 eliminatorio ante Huracán (TA).
Cristian Zárate y Lisandro Sacripanti, dos de ellos, saltarán a la cancha para revalidar aquella chapa que encandiló a los directivos, que impulsaron sus llegadas, y a los hinchas, que vivaron sus asistencias y goles.
Mientras el equipo ganó, el Mundo Talleres fue perfecto para ellos, hasta que la eliminación del ascenso directo se hizo realidad y “el Tato” y “el Loco” pasaron a ser material descartable como Aranda, Solferino, González Barón, Anívole, Pieters y otros “grandes”.
Sin embargo, el Mundo Talleres puede volver a quedar a sus pies. Porque depende de esos tipos distintos, de los que pueden ganar partidos en una jugada y en el escenario que sea. Eso les puede dar la chance de ingresar en la historia como salvadores.
Nadie recordará si los capítulos previos no fueron tan felices. La imagen del goleador Roberto Oste (quien venía de Belgrano y alternaba en el primer equipo) al convertir “el” penal de la definición ante el Pirata se forjó en el corazón de cada hincha de Talleres en el último ascenso.
Como Coleoni también tiene presente aquella de la dupla Willington-Trignani en el ascenso de 1994 con Instituto, en una campaña que se enderezó al final. Son apenas un par de imágenes, las del final. Fueron grandes salvadores. ¿Los imitarán?

