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Está de fiesta el fortín

24 de mayo de 2011 a las 09:44 a. m.
Está de fiesta el fortín

"Con la tribuna bramando y Vélez Sársfield jugando... está de fiesta el Fortín". El himno velezano interpretado por Adrián Otero, el líder de Memphis La Blusera, emerge desde la página oficial del club. Mientras suena su voz, el video muestra los grandes hitos futbolísticos de sus equipos y a sus ídolos. Aparecen Daniel Willington y Carlos Bianchi; aquel gol en Japón de Omar Asad a Milan que valió un título mundial y, por último, el uruguayo Santiago Silva.Silva ya fue campeón con Vélez y su figura se agranda cada vez más en este proceso que encabeza Ricardo Gareca. El domingo pasado, ante Gimnasia y Esgrima de La Plata, hizo un golazo que a simple vista puede parecer de factura sencilla pero que, sin duda, requiere de un coordinado movimiento físico y de una afinada precisión para coronar la jugada.La controlada vehemencia de Silva es análoga al ímpetu que Vélez Sársfield, multicampeón con Carlos Bianchi, transmitió en los últimos 20 años.

Su orden institucional y una respetable estabilidad económica respaldaron la citada ambición deportiva que lo han convertido junto a Boca Juniors (también con la conducción de Bianchi) en los grandes campeones de las dos últimas décadas.

Ese espíritu combativo y triunfador ha aparecido de nuevo. Luego de compartir escenario como campeón con Argentinos Juniors, Estudiantes, Lanús y Banfield en los últimos semestres, Vélez Sársfield vuelve a atender dos competencias paralelas. Sus resultados y sus rendimientos se encaprichan en contradecir el discurso frondoso que justifica la inevitable de-bacle, al menos en uno de los torneos, de quienes afrontan el doble desafío.

Ya sin Germán Montoya en el arco y sí con Marcelo Barovero; con una defensa segura y madura muchas veces compuesta por Cubero, Domínguez, Ortíz y Papa; con volantes eficientes y sacrificados como Fernández, Razzotti y Zapata; con su hombre más frágil en lo físico pero más lúcido con la pelota en los pies, Moralez, y con dos delanteros de selección nacional como Martínez y Silva, el equipo de Liniers se muestra como una estructura sólida, que se sostiene en un gran despliegue físico y en un orden colectivo con pocas fisuras.

Un buen argumento para explicar estas virtudes es la indudable experiencia de sus hombres. Con muchos partidos en sus estadísticas particulares y con más de un título ganado por algunos de ellos, Gareca ve facilitado su trabajo que ya lleva un año y medio, un dato no menor en un medio tan cortoplacista como el argentino.

A falta de cuatro fechas le lleva tres puntos a Godoy Cruz, el adversario que más lo puede hostigar en su definitivo ascenso a la cumbre en el torneo Clausura; en las semifinales de la Copa Libertadores de América enfrentará a Peñarol de Montevideo. Su calendario de final de temporada es intenso y muy exigente. Pero tiene con qué afrontarlo. Desde hace unos años instalado entre los seis clubes con más títulos en las historia de nuestro fútbol, Vélez Sársfield puede ufanarse de no haber contado con tantos grandes “10” en sus equipos, pero sí con muchos muy buenos jugadores que han hecho y quieren hacer historia. Los respalda una estructura sino envidiable, sumamente afianzada en el contexto local.

Su independencia política de la AFA es un sello que lo distingue. Sus logros deportivos también lo están haciendo diferente.