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Escuela de fútbol y de vida

En Villa Urquiza, más de 50 chicos comparten el deporte como un motor para desarrollar el compañerismo, el juego y la transmisión de valores.

16 de septiembre de 2009 a las 03:30 p. m.
Escuela de fútbol y de vida
El ex jugador de Tallerez José Schaffer es el encargado de dar las clases.

En pleno Villa Urquiza, un barrio cordobés que padece de muchas carencias, se creó una escuelita de fútbol que es un ejemplo de educación, respeto, compañerismo y ganas de buscar caminos saludables en la vida.

Su profesor es José Schaffer, ex jugador de Talleres y mentor de este programa que depende del Área de Deporte Adaptado de la Agencia Córdoba Deportes.

"Comenzamos hace ocho clases con cinco chicos que concurrían al comedor 'La casita del Sol' que está al frente y en las primeras clases los chicos tenían bastante mala conducta", comenta Schaffer, orgulloso cuando hoy, con más de 50 chicos, pide silencio y no se escucha un solo murmullo.

Si bien el lugar era casi un basural, con el trabajo permanente de todos hoy ya es un pequeño potrero prolijo y delimitado con mitades de cubiertas pintadas de blanco. "Pintamos también los arcos de blanco", aporta uno de los chicos.

Tienen clases tres veces a la semana, durante tres horas (lunes, miércoles y viernes de 16 a 19) y la jornada comienza con el acondicionamiento del lugar que consiste en limpiar el terreno de las recurrentes invasiones de piedras y basura de los vecinos.

Luego se dividen en dos grupos –los grandes y los chicos– y realizan precalentamiento y entrenamiento con conos, aros y distintos ejercicios que el profe, que también es técnico de la primera local de Talleres, les va indicando.

Finalmente, llega el partido. Primero juegan los más chicos y luego los grandes.

Son tres horas de compañerismo, juego y transmisión de valores. "Antes no éramos amigos, estábamos todos enfrentados en el barrio y había peleas en las esquinas. Ahora somos compañeros y amigos", cuenta "Cafú" con sus 10 años.

“Los chicos se han unido en la escuelita y ahora prefieren venir acá y compartir los dos pesos que antes gastaban en el cyber, compramos una gaseosa y nos quedamos hablando un rato”, dice Schaffer.

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