Es una cuestión nacional
Argentina llegó en silencio a Paraguay, que está confiada. Joaquín Balbis, enviado de Mundo D, te lo cuenta desde adentro.
"¿A qué hora arriba su equipo?". Mirta, que está para atender en informes a los recién llegados al aeropuerto Silvio Pettirossi de Asunción, se anticipa al enviado y hace ella una consulta. "En un rato", es la respuesta, pegada a la cual viene otra pregunta: "¿Tú vienes por el partido?".Hay mucha expectativa en Paraguay por el partido de este miércoles. El trayecto de la estación aérea hasta el centro lo confirma a cada paso. Casi al frente del aeropuerto está la sede de la Confederación Sudamericana de Fútbol y su flamante museo, construcciones dignas del primerísimo mundo adornadas por banderas, entre las cuales sobresale, o uno quiere que así sea, la nuestra. Serán las ganas de verla flamear más alto, algo que por ahora el fútbol no logra hacer.Sobre la misma avenida, está el hotel donde se aloja la selección, custodiada desde temprano por militares, cámaras y muchos curiosos, a los que a la noche se sumaron varios fanáticos (un centenar de argentinos), que llegaron hasta la residencia albiceleste y presionaron a la seguridad en busca de acercarse a Maradona y sus muchachos.Todos esperaban que Diego hablara al llegar, pero el arribo fue un caos, donde hinchas se pelearon y periodistas luchaban por un mejor lugar. Hubo unos 20 paraguayos que insultaron al DT. "Maradona drogadicto", gritó uno y provocó la reacción de un argentino que salió a defender a Diego. Más allá de eso, a Gerardo Martino se lo ve sonriente desde varios carteles publicitarios de una firma de telefonía. No hay que exagerar y creer que "el Tata" es Dios por estas tierras, pero sí hay que decir que le tienen un gran respeto y agradecimiento por tenerlos con un pie y medio en Sudáfrica. "Ustedes nos han dado grandes técnicos, como él, como Troglio o como Pumpido", dice Alberto, conocedor del fútbol argentino, quien da buenas referencias de esos DT, pero no tantas de Marcos Lazaga, el delantero de Belgrano.Ese respeto que Alberto siente por nuestro fútbol es uno de los motivos por los cuales los paraguayos encaran este partido como un desafío nacional. Las entradas, pese a su precio alto para los hinchas locales (de 30 a 100 dólares), volaron, aunque la reventa también funciona por acá. Y para ratificar que se trata de un hecho trascendente recibir a Argentina, el presidente paraguayo Fernando Lugo estuvo ayer de visita en el excelente predio donde practica la selección de Martino. Sobra confianza en los locales. Se basa en la buena campaña (en el Defensores de Chaco sólo perdieron con Chile), en la solidez paraguaya y en los vaivenes argentinos. Aunque tienen cautela ("Argentina es Argentina") y calma. Habrá que esperar hasta la noche de este miércoles.
