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En pocos días, Belgrano salió del letargo institucional y deportivo

La decisión del juez Silvestre despertó al Gigante de Alberdi y abrió un interrogante: ¿todo está hecho a medida para que Pérez siga siendo el presidente? La oposición, ¿tiene chances de ganar? El análisis del periodista Gustavo Aro.

29 de noviembre de 2009 a las 03:44 p. m.
Gustavo Aro
En pocos días, Belgrano salió del letargo institucional y deportivo
Si Pérez obtiene buenos resultados, probablemente siga siendo presidente del Celeste.

Una serie de derrotas en cadena (seis en los últimos ocho partidos) y el anuncio del juez Saúl Silvestre de iniciar la normalización institucional de Belgrano aceleraron las agujas de un reloj Pirata que marcaba el ritmo pausadamente y en pocas horas sacó del letargo a la actual gerenciadora y a los pocos dirigentes que en los últimos 20 años estuvieron vinculados a la historia del club.

Lo deportivo se emparchó con una salida de emergencia. El gerenciador Armando Pérez aceptó rápidamente el paso al costado de Daniel Primo y apeló a lo que tenía más a mano: Jorge Guyón (siempre listo), Germán Martellotto (ídolo Pirata de los 80) y Darío Cavallo (hasta hace poco entrenador de Las Palmas en la Liga Cordobesa). Los tres tendrán las responsabilidad de dirigir a Belgrano, por ahora, hasta mediados de diciembre. Les fue bien en el primer desafío y en el entorno de la gerenciadora dicen por lo bajo que si logran sacar tres puntos más en las dos fechas que quedan (Aldosivi y Quilmes), el trío se queda hasta junio del año que viene.

En lo institucional sonó la alarma y todos se colocaron en posición de batalla hasta el 24 de abril de 2011, día fijado por Silvestre para elegir el presidente posquiebra. Si miramos el presente de Belgrano desde la montaña de errores cometidos en el pasado, se puede anticipar que el camino que desembocará en las elecciones será tortuoso, como lo fueron los últimos procesos que dejaron en la presidencia a Gregorio Raúl Ledesma, Santiago Idiarte, Eduardo Schröeder y nuevamente Ledesma hasta que el club se fue a la quiebra y se iniciaron los gerenciamientos.

Aquella trilogía de presidentes, que monopolizó el poder durante 13 años (fines de los 80 hasta el primer año del nuevo siglo) no dejó lugar al crecimiento de nuevos dirigentes, por eso hoy el bolillero está cargado con los mismos nombres que fueron parte de un proceso de desgaste edilicio (el Gigante llegó a estar en ruinas) y económico (la deuda creció hasta superar los 20 millones de pesos).

Se agita la interna, por eso con el proceso de normalización abierto Alberdi es amenazado por un tsunami de denuncias, impugnaciones, padrones observados y la sospecha permanente de que se compran votos, los candidatos asocian a barras y que en Belgrano se puede ser presidente con 300 votos, cuando el caudal de simpatizantes supera por miles esa ridícula cifra.

Para la oposición, cuya cabeza principal es Ledesma, la normalización institucional dictada por Silvestre es un traje a medida para Pérez. Según el propio "Chichín" y sus asesores, con esta resolución sólo Pérez puede ser el futuro presidente de Belgrano. Probablemente tenga razón, aunque un hecho no se puede obviar: los resultados deportivos mandarán en la campaña y serán decisivos el día de los comicios. Si Belgrano sigue como hasta ahora, en una caída casi estrepitosa desde aquel ascenso de 2006 hasta este pobre presente, lejos de los que pelean por llegar a Primera, con un equipo desarmado dentro de la cancha y hasta el viernes con un conductor en el banco que no se hacía entender o sus órdenes entraban por un oído y salían por el otro, seguramente la gente le dará la espalda a Pérez. En cambio, si la historia deportiva se revierte, entonces sí, Pérez será el dueño de los votos en Belgrano y no será difícil convencerlo para que siga al frente de un club que hoy está saneado en lo económico, pero quebrado en lo deportivo.