El producto y el proyecto selección
Ya pasaron 98 días de la última eliminación mundialista, y aún nadie sabe a ciencia cierta, o no se atreven a decirlo, quién va a quedarse con el buzo (o con el traje gris) que dejó Diego Maradona después del humillante 0-4 con Alemania en Ciudad del Cabo.
Desde entonces pasaron tres amistosos (1-0 ante Irlanda, 4-1 sobre España y 0-1 contra Japón) y el 17 de noviembre, con Brasil, en Doha, se completará una saga de partidos que dejará en las arcas de la AFA entre 5 y 6 millones de dólares limpios de polvo y paja. Mientras el producto selección goza de buena salud, el proyecto deportivo sigue en veremos, y con una Copa América a la vuelta de la esquina.
Sergio Batista, el hombre que agarró el timonel, no se cansa de pedir un juicio justo para su interinato. "Quiero que me juzguen por cómo trabajo, y no por los resultados", repite una y otra vez. Con la prioridad de hacer feliz a Lionel Messi y la pretensión de hacer jugar a Argentina como España, el espejo en el que todos quieren mirarse, "el Checho" suma adherentes y detractores por igual. Tiene la banca de Julio Grondona, lo que no es poca cosa. Pero también sabe que el mánager Carlos Bilardo lo mira con desconfianza y que en el Comité Ejecutivo de la AFA son varios los que, esta vez, piensan levantar la mano no sólo para asentir.
La citación de 32 futbolistas para jugar en Dublín, River y Saitama deja en evidencia la intención del DT de aferrarse al cargo a partir de una aceptación unánime de las estrellas del momento. "Voy ganando 2 a 1", dijo el viernes, ya con discurso resultadista. Más lúcido estuvo el capitán Javier Mascherano, quien hizo un reclamo público: "Lo ideal sería que de una vez por todas se defina cómo va a seguir esto".

