El fútbol y sus miedos
Luis Heredia te cuenta la otra mirada sobre nuestro fútbol.
El más reciente ex técnico de Boca, Claudio Borghi, ahora al frente de la selección chilena de fútbol, reveló desde el otro lado de la cordillera la causa secreta de la malas campañas del equipo xeneize de los últimos tiempos, que no deben buscarse en el estado ausente de Román Riquelme, en la absoluta falta de contacto con la pelota de Martín Palermo ni en ciertas ondas negativas que (según una fuerte versión) estaría irradiando el rodete de Walter Erviti: para "el Bichi", los jugadores boquenses padecen de pánico escénico, temible patología paralizante que virtualmente convierte en estatuas vivientes a quienes lo sufren. Definido como una inhibición psicológica que se da generalmente en el momento de aparecer en público, y que bloquea la posibilidad de de-sempeñarse en una actividad determinada, en este caso en jugar medianamente bien al fútbol, el pánico escénico es muy temido en el ambiente futbolístico, ya que es un juego que se practica en canchas generalmente repletas de gente y es seguido por millones a través de la televisión.
“Esto da lugar al ‘pánico al pánico escénico’, una situación extrema que lleva a muchos jugadores de fútbol a encerrarse en placares o en autos abandonados para no ser localizados y así evitar jugar un partido”, asegura el médico psicoterapeuta especializado en estos trastornos, José Pavor.
Según los especialistas, la solución para el plantel de Boca sería jugar los partidos a puertas cerradas y sin televisación, y sobre todo enmascarando la presencia de periodistas bajo creativos disfraces. "La sola sospecha de que están siendo observados por cronistas y relatores paralizaría nuevamente a los jugadores boquenses, por eso habría que caracterizar a los hombres de prensa como objetos inanimados disfrazándolos de fiordos, obeliscos, buzones o ministros de economía argentinos."Es muy importante camuflar a los periodistas, porque el pánico escénico también se define como un miedo incontrolable al qué dirán, al juicio ajeno", agrega Pavor. Cómo se sale. Las prácticas a puertas cerradas y sin ningún testigo ayudarían al plantel xeneize a llevar el problema durante la semana, pero sin duda que el plantel de La Ribera no va a superar este severo trastorno revelado por Borghi con fútbol en espacio reducido, ni con prácticas de pelota parada, sino reconociendo su existencia y llevando adelante las terapias necesarias. En el caso de Boca es recomendable la lectura grupal del libro de autoayuda "Supere el miedo escénico en una semana y viva feliz sin temores", de Alain Trucchon, (Editorial ¡Llame Ya!, Madrid 2001). Esta obra es altamente recomendable porque además de innovadora, de enfocar el problema desde una óptica científicamente rigurosa y de ser el resultado de años de investigación, ofrece la particularidad promocional de devolver el dinero si al cabo de una semana el miedo escénico no ha desaparecido.Según asegura su autor, el libro sirvió para volver a poner en competencia a las Zarigüellas de Tlatelolco, equipo de la segunda división del fútbol mejicano al que el miedo escénico le impedía salir a la cancha. A tal punto había llegado el problema que en una oportunidad los jugadores (titulares y suplentes) se atrincheraron en el vestuario y amenazaron con resistir hasta las últimas consecuencias, por lo que se debió forzar su salida al campo de juego arrojando gases lacrimógenos a través de una ventana del recinto.Una de las novedosas y más efectivas propuestas terapéuticas contenidas en el libro de Trucchon fue la de "presurizar" a los jugadores de las Zarigüellas, con tapones de cera en sus oídos que les impidieran oír los cantos de los hinchas propios o contrarios. Esos tapones fueron elaborados artesanalmente por el utilero del club con cera de oídos donada por miles de seguidores deseosos de que sus jugadores salieran de la parálisis que los mantenía en los últimos puestos de la tabla.Una vez más, el fútbol se muestra como un deporte mucho más complicado de lo que parece…
Motivos para jugar
Los técnicos “motivadores”, mito o verdad futbolera. ¿Es capaz un entrenador de convertir a un ramillete de insufribles y poco productivos jugadores en un equipo imbatible con sólo levantarles el ánimo y lograr que crean en sí mismos y en sus propias fuerzas?
¿Cuál es el límite de la efectividad de la arenga técnica? Quien parece haberlo encontrado es el flamante DT del Palermo de Italia, Serse Cosmi, quien ya hace tiempo optó por ahorrarse tiempo y saliva y motiva a sus dirigidos exhibiéndoles películas pornográficas.
“No sé si vamos a clasificar para las copas europeas pero seguro que las concentraciones van a ser mucho más entretenidas que antes”, declaró un suplente de Palermo que prefirió mantener en reserva su nombre. Si Cosmi tiene éxito con Palermo, la comisión directiva de Independiente liberaría fondos para alquilar el celebrado filme “Hospital Genital” para que los jugadores se motiven y logren ganar algún partido en el torneo local, algo que no logran desde octubre de 2010.

