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El artesano del Oracle

Eduardo Sánchez es cordobés y trabajó en el diseño y la construcción del mástil del trimarán que ganó la 33ª edición de la Centenaria Copa América.

17 de marzo de 2010 a las 11:22 a. m.
El artesano del Oracle
Con viento a favor. El BMW-Oracle se despega del mar español. En Valencia venció 2-0 al Alinghi y se quedó con la centenaria Copa de las 100 guineas.

Cuando el cordobés Eduardo Sánchez tomó la Copa América, con 159 años de historia de la náutica en sus manos, no pudo menos que emocionarse. Atrás quedaban dos años y medio de trabajo minucioso sobre el diseño y construcción del mástil del trimarán BMW-Oracle, el barco que representó al Golden Gate Yacht Club de San Francisco (Estados Unidos) y que ganó la famosa copa de plata de las 100 guineas el 14 de febrero pasado.

Eduardo, de perfil sencillo y tonada neutra entre el inglés y el cordobés básico, tuvo que dejar Nueva Zelanda para trasladarse a Estados Unidos, integrando un equipo de 200 personas que no fijaron otro objetivo que ganar el trofeo deportivo más antiguo del planeta.

Nacido en el San Roque

Su historia comenzó mucho antes, en los ‘90, trabajando de matricero en Córdoba, pero compartiendo su pasión por la náutica en el lago San Roque, con quien luego sería su esposa, Silvana. En el ‘95 empezó a estudiar diseño de barcos por correspondencia, y para el ‘99, ya casado, vendió un Volkswagen escarabajo modelo ‘62, pagó los pasajes y le puso rumbo a su destino: Nueva Zelanda.

“Se dieron las circunstancias. Me fui a Nueva Zelanda y eso te pone en contacto con gente que está en la náutica. Dijimos de hacer una experiencia afuera, y como en Nueva Zelanda se iba a correr la Copa America en 2000, organizamos la cosa para ir a fines del 99. Me fui sin nada”, cuenta.

Pasaron años, con algún trabajo vinculado con la náutica en Auckland. Pero cuando estaba por volver a la metalurgia y dejar el rubro, el destino le tocó el hombro. “Dejé esa empresa y por el 2004 me voy a trabajar en una empresa metalúrgica local. Ahí Alinghi (el tenedor de la Copa) anunció que la Copa iba a ser en Valencia y ‘me cayó’ la ficha: hablaba español y había estado en la náutica. Tenía un conocido, lo llamé y me puso en contacto con el coordinador de diseño de Oracle”.

Su lugar fue en el diseño de los mástiles. “Siempre estuve trabajando con el mástil, en todos los componentes mecánicos, y como dibujante. Siempre estaba en el astillero, en contacto con los constructores”, aclara.

Emoción a la cordobesaPero ¿cuánto significa para un cordobés, amante de la náutica, haber integrado el equipo que levantó el trofeo más preciado a nivel mundial?. Sus ojos se humedecen: "Es un orgullo muy grande. Para los que saben lo que esto, para los amigos que hemos compartido la vida en este deporte, es una cosa muy grande".

“Se dio –sigue–. Hay una concatenación de sucesos que se fueron dando. Pero creo que cuando nos fuimos con Silvana teníamos claro a dónde queríamos ir. Mi suerte es que mi mujer navega, y es tan o más apasionada que yo”.

¿Qué sigue ahora? Sánchez hace una referencia a algunas disputas legales entre ambos equipos, previo a la regata. “Me gustaría ganarla de vuelta pero en una Copa América como dios manda, con muchos equipos, que no haya discusión. Por ahora es un tiempo ideal para venir a ver la familia, los amigos, es tiempo de relajarme”, afirma.

Sin embargo, aún la adrenalina le sigue dando vueltas por la cabeza: “Fue mucha emoción. Cuando estábamos en la segunda regata dije que me encantaría volver a Córdoba habiendo ganado la Copa. ¿A quién se la dedico? Primero a mi esposa, mi familia, a mi papá, a mi mamá, y después a los muchachos del lago San Roque, que hemos estado siempre juntos”.

300 millonesEsa cifra en dólares es lo que invirtió el equipo Oracle en el diseño y construcción del barco, para enfrentar a Alinghi en el desafío por la Copa América 2010 de Valencia.

De las 100 guineas a la Copa América

La Copa América fue originariamente una copa de plata de 100 guineas, ofrecida por el Royal Yacht Squadron al ganador de la regata alrededor de la isla de Wight, en Gran Bretaña. El 22 de agosto de 1851, el estadounidense William Brown participó de la competencia con su barco América y la llevó a Estados Unidos. Desde entonces se llama Copa América en honor al barco, y el tenedor del trofeo espera el ganador de un selectivo para conocer cuál será el barco desafiante.