Un DT demasiado condicionado
Hay que reparar en lo que pasó ayer con Brasil, a primera hora, y con Chile, en el segundo turno de los cuartos de final de la Copa América, para ratificar que el mapa del fútbol sudamericano continúa su proceso de cambios.
Paraguay, sin ganar un partido hasta ahora, eliminó a los brasileños, que ya no podrán retener el título que habían ganado en 2004 y 2007. Venezuela, que hace rato dejó de ser la cenicienta del fútbol de Sudamérica, superó a un Chile, que llegó a la Copa convencido de que iba a revalidar la chapa que exhibió en el Mundial de Sudáfrica 2010.
Pero la competencia futbolística en la región está cada más pareja y, de los cinco mundialistas, sólo Paraguay y Uruguay están en semifinales. Afuera quedaron Argentina, Brasil y Chile, aunque lo que interesa es lo que sucede con nuestra selección y poco importa que, como sucedió en los últimos dos mundiales y en esta Copa, a los brasileños también les toque sufrir.
Tras este nuevo fracaso, con una eliminación en cuartos de final y ganando un solo partido en un torneo organizado en casa, hay que pensar que cada vez las cosas serán más difíciles para Argentina.
Con ese panorama, a tres meses del inicio de las eliminatorias rumbo al Mundial 2014, habría que repensar quién será el encargado de conducir los destinos del equipo. Sergio Batista ya anticipó que él no piensa en renunciar y desde quienes toman las decisiones clave en la AFA (Julio Grondona) no hubo pronunciamientos después del amargo sábado.
Todo indica que Batista seguirá porque él no dará el paso al costado. El DT insiste con que todo es parte de un proceso que debe concluir en Brasil 2014. El dilema es imaginar qué puede suceder con el entrenador si el equipo sigue dando tan pocas señales alentadoras como hasta ahora y, peor, si se repiten malos resultados.
Porque de más está decir que, después de lo que pasó en esta Copa América y todas sus incoherencias, Batista continuará demasiado condicionado.

