Donde hubo fútbol, cenizas quedan
La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), habitualmente en calma, entró en las últimas horas en pánico por culpa del polvo volcánico que trastorna la vida de buena parte de la Argentina, ya que sus dirigentes temen que el fenómeno complique la próxima disputa de la Copa América en caso de prolongarse en el tiempo la irracional actividad del volcán Puyehue."Seguimos con preocupación la situación, la monitoreamos con el satélite artificial de la Conmebol (el René Higuita I, puesto en órbita en los '80), y hacemos votos para que el desastre ambiental generado por el volcán no se transforme en una catástrofe ecológico-deportiva", afirmó una fuente de la confederación.
Si bien la entidad rectora descartó de plano cualquier tipo de sanción hacia la Federación de Chile, posibilidad que se había deslizado ya que el volcán está ubicado en el sur de su país, existiría cierto descontento con los dirigentes trasandinos por su supuesta "pasividad" frente a la actividad del Puyehue.
“Sabemos del poder de las fuerzas de la naturaleza, pero algo deberían hacer con ese cráter, aunque sea cubrirlo con una media sombra para que deje de largar tanta ceniza, al menos mientras se dispute la Copa América”, consideró un preocupado dirigente uruguayo.
Si bien no lo dicen en voz alta, en la Conmebol saben que un método tan ancestral como infalible para calmar a los volcanes inquietos es el de los sacrificios humanos. “En diferentes culturas antiguas existía la tradición de organizar procesiones hasta la boca de un volcán en actividad, para arrojar una doncella (o las que hicieran falta) dentro del cráter y así apaciguar a los dioses que residían en sus profundidades. No pedimos que en Chile hagan lo mismo, pero podrían probar con una muñeca inflable a estrenar o un buen maniquí. En una de esas da resultado”, arriesgó un directivo paraguayo.
Desde la Conmebol no sólo temen complicaciones con los vuelos que trasladan a las delegaciones, sino también la posibilidad de que jugadores deban disputar los partidos con barbijos para proteger sus vías respiratorias, lo que haría muy dificultoso distinguirlos salvo que se impriman sus rostros en sus respectivas camisetas.
Pero también preocupa la visibilidad: si los árbitros y jueces de línea no son generalmente muy confiables cuando la visibilidad es óptima y se “comen” penales en sus narices, es inimaginable lo que pueden llegar a cobrar en medio de una bruma de polvo volcánico en suspensión, reflexionan los máximos dirigentes del fútbol latinoamericano.
Sin embargo, desde la Fifa ven el contratiempo volcánico sudamericano como una prueba piloto para el futuro Mundial 2022 de Qatar, donde el fútbol deberá lidiar con las terribles tormentas de arena que se suelen abatir en ese país del Golfo Pérsico.
Para las autoridades de Zurich, jugar bajo estos temporales del desierto es todo un desafío para el fútbol mundial. “Está probado que uno de estos fenómenos puede convertir a un campo de juego de un estadio Qatar en un terreno repleto de dunas, por lo que podría darse un Mundial atípico que combine el fútbol tradicional con el fútbol de playa en un mismo partido”, afirmó un dirigente europeo.
Pero, para la Fifa, el peligro fundamental que se debe evitar es el de perder algún jugado bajo las toneladas de arena que pueden cubrir una cancha, por lo que los directores técnicos deberán pasar lista a sus dirigidos apenas finalizado un temporal. "Los entrenadores deberán tener especial cuidado con los jugadores más petisos, que debido a estas circunstancias constituirán un grupo de riesgo en el Mundial de Qatar", dijo un vocero de la Fifa. "No sé con qué cara podríamos decirles a los hinchas del Barcelona que perdimos a Messi en una tormenta de arena", bromeó.
Como decía uno de los sabios de Grecia, sé previsor con todas las cosas, sobre todo con los vientos del desierto.

