Diego, Messi, Palermo, el que sea
Maradona se llevó varias certezas de Córdoba. Ahora deberá encontrar la fórmula para clasificar a Argentina al Mundial.
En la selección argentina se hicieron las cosas lo suficientemente mal de un tiempo a esta parte como para que a nadie le sorprenda que a dos fechas del final de las eliminatorias estemos más afuera que adentro del Mundial. El fanatismo, cierta soberbia, los nombres rutilantes y quién sabe qué creencia divina nos impidió pensar con seriedad que este momento podía llegar y que, a esta altura, el seleccionado dependiera de resultados propios -ante Perú y Uruguay- pero también ajenos para ver si clasificamos directo, debemos ir al repechaje o vemos Sudáfrica 2010 por televisión.
Así estamos, con el agua hasta la pera y pegando los manotazos para cruzar el Atlántico a cualquier precio. El proceso que Alfio Basile jamás pudo comandar con solidez tampoco pudo ser enderezado por Diego Maradona, y ahora sólo queda apelar a todos los recursos a mano para darle forma a la obligación de estar.
De Córdoba, donde encontró un apoyo conmovedor que tuvo más que ver con su mito y sus necesidades que con su presente, el seleccionador nacional se llevó varias certezas para considerar. La más importante fue que en Martín Palermo tiene una reserva goleadora y anímica inestimable. Otras fueron las buenas actuaciones de Mario Bolatti, Federico Insúa y Fabián Monzón, a lo que se le suma la presencia tipo caudillo de los \'70 de Rolando Schiavi.
Lo que no se pudo llevar Maradona de la Docta es una definición sobre cómo jugará su selección en estos dos partidos y sólo prometió que trabajará en la búsqueda de la fórmula ideal. Es que se la pasó más desmintiendo sus diferencias con Carlos Bilardo, hablando de generalidades y ampliando la lista de candidatos, a 10 días del partido más que clave con los peruanos. Habrá que esperar que esa postura le dé los resultados que hasta ahora no tuvo, aunque dio algunas señales con sus convocatorias, como la citación de Aimar, la ratificación absoluta de su confianza en Messi y la confirmación de Palermo.
Claro que, después de tantas macanas, lo que único que cotizan son los goles y los puntos, y si los hacen Palermo, Messi, Maradona o Grondona, poco importa. Clasifiquemos (aunque se abra el debate sobre si fue merecido o no) y después hablamos. ¿Podremos?

