Cuestión de honor
Gustavo Coleoni dejó Central Norte de Salta y arregló con Talleres. Marcelo Bonetto, en su momento, abandonó Alumni y se fue a Instituto. Fernando Quiroz abandonó a la Gloria para ir a Racing Club de Avellaneda. Ricardo Gareca se bajó de Talleres para ir a dirigir a Independiente.
Estos casos de entrenadores que dejaron sus cargos, en medio de un torneo o a días del inicio de la competencia, seducidos por mejores propuestas reabren el debate sobre los códigos que tanto se habla en el fútbol. ¿Está bien o está mal no respetar un contrato firmado?El martes pasado, en Salta, explotaban de bronca por la decisión de Coleoni de bajarse del barco a cinco fechas del final de la Primera Fase del Torneo Argentino A. El equipo estaba segundo y él decidió dejar todo para ir al club de sus amores, donde se crió y hasta vivió debajo de una tribuna.
“El Sapito” quiso cumplir el sueño de su vida, quizá porque no sabía cuándo podría tener semejante chance. Muchos no lo entendieron, sobre todo los hinchas de Central Norte, uno de los clubes con más convocatoria en Salta.
El tema es el siguiente: ¿qué hubiera ocurrido si el equipo norteño perdía cuatro partidos seguidos? ¿Hubieran respetado el contrato del entrenador?
Lamentablemente en el fútbol pasa que el pez grande se come al chico. Eso quiere decir que la billetera más grande devora a la más flaca. Y sólo alguien con grandes principios y convicciones respeta la palabra más allá de los papeles firmados. Ese "alguien" puede ser un entrenador, un directivo y hasta un jugador, que a veces hace lo imposible para rescindir e irse a otra institución.Todo pasa por una Cuestión de honor, como la película de 1992 protagonizada por Tom Cruise, Jack Nicholson y Demi Moore, en la cual dos jóvenes abogados deben defender a dos marines de un código militar que tapa todo, hasta una muerte. En el fútbol esos códigos no llegan a tanto, pero igual desatan conflictos.

