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Corazones embanderados

Fútbol y política. Montevideo está envuelta en colores de la selección y de los partidos políticos, a horas de un partido histórico contra Argentina y de las elecciones presidenciales.

13 de octubre de 2009 a las 12:05 a. m.
Federico Giammaría, enviado especial a Montevideo
Corazones embanderados
Los puestos de ventas de banderas están con mucho trabajo, entre la selección y las elecciones presidenciales.

Montevideo es una ciudad embanderada. Por todas partes flamean telas, trapos, paños. Sobre los techos de las casas más humildes, en los balcones de los edificios de la avenida Artigas, colgadas de los árboles en el parque Batlle. Celestes y blancas, pero también rojas, azules. El fútbol y la política han hecho de la capital uruguaya una metrópoli llena de algodón y nailon, a la espera de un capítulo fenomenal.

Es que mañana juega la selección ante Argentina, una ocasión histórica como dicen por acá. Como dice Ricardo, volviendo sin suerte de las boleterías del Estadio Centenario porque no consiguió un boleto de los 60 mil que se vendieron ya. Y porque dentro de dos semanas, como lo anuncian las miles de publicidades en toda la ciudad (tan pintarrajeada como en cualquier campaña cordobesa) habrá elecciones presidenciales, nada menos.

Juan, vendedor de banderas, abre los ojos como asombrado. "Se venden mucho", le cuenta a Mundo D. ¿Pero tres días antes del partido? "Sí, yo pensé que no pero me está yendo muy bien", dice. Tiene colgadas las camisetas de Forlán, de Suárez, junto al paño del Frente Amplio, del Partido Nacional, del Partido Colorado. Se vende todo.

Por la pintoresca avenida Italia, viniendo desde Carrasco, los militantes hacen su campaña electoral agitando banderas. Parados en los semáforos, empuñan mástiles de caño y madera y agitan los trapos sobre los autos que se detienen, y también sobre los que pasan.

La ciudad de las banderas y el mate amargo se prepara para un sacudón. El del partido del miércoles ante Argentina con cancha llena, casi sin argentinos en las tribunas. Pedido expreso de Diego Lugano, el capitán charrúa, que exigió que se le dieran menos tickets a nuestro país. "Queremos que el pueblo nos acompañe", dijo ayer el gigante uruguayo.

El pueblo, siempre el pueblo en la boca de los jugadores de Uruguay. Hablan de su gente, de la familia, de los uruguayos. No dicen "la gente", ellos no. Piden el aliento pero esperan darle una alegría, la que sueñan, siempre a su pueblo. "¿Son argentinos? ¿Los puedo ayudar?", dice uno que pasa. "Ojalá ganemos, pero está difícil. Argentina es una gran selección", explica sin que se lo pida nadie. Pura humildad.

Dos chicos reparten folletos del "Pepe" Mujica, de Lacalle, de Bordaberry, la ciudad es una explosión de colores. Montevideo es un colaje apenas calentado por un sol tibio de un octubre histórico, lleno de diarios que anuncian la locura por la venta de todas las entradas, y el cierre de las campañas. El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Sebastián Bauzá, asegura que han bajado el precio de las localidades y que a medida que la Celeste caía, la gente dejó de acompañarla. Pero aclara que el triunfo ante Ecuador los devolvió a la vida. Y ahora el "pueblo" volverá al Centenario, porque merece una alegría.