Boca, Dios y los buenos tiempos
La negativa del ex técnico de Boca Claudio Borghi a que el plantel recibiera la bendición del pastor evangélico Jorge Bosso, de aceitados contactos con Dios, antes del clásico con River, generó un estado deliberativo entre la dirigencia xeneize, sobre todo porque el propio Creador le había manifestado al ministro, si bien informalmente, que quería ayudar al equipo de la Ribera. Está claro que esta versión del supuesto interés celestial por mejorar la campaña boquense partió del propio pastor y fue en general recibida con escepticismo.
Pero no faltaron los simpatizantes que plantearon sus dudas: ¿y si lo que decía el pastor era cierto?, ¿si realmente Dios había decidido ayudar a Boca y Borghi frustró los designios del Señor?, ¿acaso antes de partir dinamitó la posibilidad de que Boca fuera el club elegido por Dios, circunstancia que lo tornaría imbatible?, ¿y si Borghi dejó como herencia la ira del Creador? Estas son algunas de las inquietudes que comenzaron a atormentar a algunos hinchas y dirigentes, que consideraron que la actitud del entrenador fue cuanto menos temeraria, sobre todo antes de un partido con River.
Sucede también que Boca es un club con una historia reciente de estrechos vínculos con el Altísimo, circunstancia que derivó en una época dorada. Esta relación se remonta a cuando Carlos Bianchi era el entrenador del equipo y tenía el celular de Dios, posesión que explicaba en alguna manera la forma en que conseguía un éxito deportivo tras otro. Nadie supo jamás cómo el entrenador consiguió semejante número, aunque no son pocos los que apuntan a una filtración en las más altas esferas del Vaticano.
Lo cierto es que Bianchi después fue contratado como mánager boquense, con la esperanza dirigencial de que volviera a activar esa línea directa, pero los éxitos fueron esquivos. Presionado, “el Virrey” empezó a aducir que había problemas de señal, echó la culpa a las empresas de telefonía y finalmente terminó renunciando, con lo que se cortó definitivamente el vínculo celestial del club.
Según versiones, el DT dejó el valioso número en el club para que Boca no perdiera el contacto con Dios, pero sus detractores aseguran que cuando decidieron usarlo les contestaron desde una pizzería (“El Palacio de la Anchoa”), con lo cual denuncian que el ex entrenador les dejó cualquiera y se fue con el legítimo.
Otros abonan la teoría de que, ya en sus épocas de técnico, Bianchi no podía comunicarse con el Creador porque éste había dejado de atenderlo, posiblemente cansado de los constantes pedidos de victorias decisivas. En los últimos tiempos daba con el contestador donde se escuchaba la voz del Eterno diciendo: “En este momento estoy resolviendo asuntos celestiales y no puedo atenderte. Intenta más tarde”.
También se asegura que en un par de oportunidades le respondió un ángel que lo atendió amablemente, pero le reiteró que el Señor estaba ocupado y no podía atenderlo.
Cortados desde entonces los lazos con el Todopoderoso, algunos dirigentes vieron en el pastor Bosso la posibilidad de restablecerlos. “A decir verdad, no parecía muy serio, pero con probar no perdíamos nada. Además lo sacó campeón a Argentinos Juniors lo cual no es poco. Creemos que Borghi se apresuró”, aseguró un allegado a la dirigencia.
Lo cierto es que a esta altura existe estado de resignación en todos los niveles dirigenciales del club de la Ribera en cuanto retomar la provechosa relación telefónica con los más altos círculos celestiales.
“Es evidente que retomar los contactos con Cielo es hoy por hoy imposible, ya no sólo por la cuestión del celular sino porque todo el mundo se empecina en hablar del ‘cabaret’ frente a la más mínima rencilla interna. Alguien puede pensar que Dios va a querer darle una mano al equipo con semejante cartel, con los escándalos que afronta la Iglesia”, se preguntó el informante.
"Tal como están las cosas, nos conformamos con conseguir el celular de algún santo cercano al barrio, pero por el momento no tenemos nada", confirmó el vocero, mientras relojeaba un mazo de estampitas.Cómo han cambiado los tiempos. Antes la gente prendía velas y creía en los milagros, y ahora la fe descansa en una buena agenda.
No escupirás a tu prójimo
El escupitajo de Javier Pinola a Sebastian Schweinsteiger fue penalizado con una multa de 15 mil euros, a pesar de que el jugador argentino argumentó que no quiso escupir al alemán sino llamarlo por su apellido, pero que debido al esfuerzo de pronunciación ocurrió la salida accidental del gargajo.
Conocida la multa, fue inevitable evaluar si el costo en euros del salivazo de Pinola, apenas visible por televisión, tuvo que ver con su magnitud.
Especialistas en cálculos volumétricos llegaron a la conclusión de que si nos guiamos por la relación costo-tamaño, la voluminosa e imborrable masa salival que el ex técnico de Boca Jorge “Chino” Benítez le acertó a “Bofo” Bautista el 14 de junio de 2005 debería haber costado no menos de 235 mil euros, por sus imponentes dimensiones.
“Parecía que de su boca había salido un aguaviva, una ameba salival de dimensiones cósmicas”, graficó un testigo del acontecimiento. Menos mal que no escupió para arriba.

