Barreda Fútbol Club
Ricardo Barreda, ubicado entre los 10 odontólogos más temidos de la Argentina tras ser condenado a perpetua por el asesinato de su esposa, su suegra y sus dos hijas, disfrutó noches atrás de su primera cena en libertad condicional y a los postres lanzó una confesión que produjo inquietud en el mundo del fútbol: su objetivo inmediato es el de recibirse de director técnico. Confeso hincha de Estudiantes y de haber terminado con su grupo familiar, Barreda está realizando el curso de DT, y la sola posibilidad de que algún club le dé trabajo generó un estado de alerta entre los jugadores, especialmente entre los planteles de fútbol femenino.
"Si mi club llega a contratar a Barreda de DT, me cambio de equipo. No es por discriminar a un ex preso, sino que simplemente no podría jugar tranquila. Me sentiría en la mira, dicho esto literalmente", aseguró Gloria E. (prefiere mantener su nombre en reserva), delantera del Deportivo Glamour.
Pero la intranquilidad también se extiende a los jugadores masculinos, a partir de ciertos comentarios de pasillo según los cuales el perfil de Barreda sería del agrado de no pocos dirigentes que no encuentran técnicos que logren poner en caja a planteles díscolos e indisciplinados, de esos que abundan en el fútbol argentino.
"Los muchachos están inquietos porque en lo que va de 2011 ya pasaron tres DT por el equipo y dicen que la responsabilidad es del grupo porque tiene cierto espíritu anárquico. Un rumor asegura que lo traerían a Barreda para que imponga respeto en el vestuario. Imagínense, estamos cansados de que nos apunten y lo van a traer a Barreda", se quejó en conferencia de prensa Carter Perdomo, volante uruguayo del Deportivo Swinger (el fundador del club regenteaba un local de encuentro para parejas liberales en las profundidades de la Pampa Húmeda).Sin embargo, algunos directivos realmente ven con buenos ojos una posible incursión de Barreda en la conducción de planteles, ya que no sólo impondría presencia sobre sus dirigidos sino también frente a las impredecibles ternas arbitrales.
"No es lo mismo para un árbitro que lo encare Ángel Cappa, que se enoja mucho pero no pasa de la pirotecnia verbal, y otra muy distinta que se le venga encima Barreda enojado a reclamar un penal mal cobrado", asegura el dirigente de un club bastante ofuscado por los fallos de los colegiados.
Desde los clubes también consideran que con Barreda como técnico se terminarían los aprietes de los barras sobre los equipos, ya que estos hinchas pesados la pensarían dos veces antes de ir a pedir explicaciones en un entrenamiento dirigido por el dentista más inquietante del país.
Sin embargo, otros dirigentes mucho más cautos no miran con tanto entusiasmo tener al odontólogo al frente del equipo, ya que normalmente si un equipo no funciona el "fusible" es el técnico, pero qué pasaría si el que tiene que saltar es Barreda.
"Supongamos que el equipo se come cinco goleadas seguidas: quién lo llama a Barreda para decirle que se le rescinde el contrato. No seré yo, que tengo familia", afirmó un vocal suplente de una institución del ascenso. No obstante aclaró que si se dan ciertas garantías, como pedirle la renuncia desde el interior de una garita blindada "de las que se instalan en los bancos", no tendría problemas en hacerlo.
Pero también están los que aseguran que se está exagerando, y mucho, respecto al odontólogo y sus intenciones de llegar a ser técnico de fútbol. En Irak, donde los hinchas celebran los triunfos de sus equipos disparando armas al aire (en el mejor de los casos), nadie tendría tantas prevenciones y preconceptos con Barreda sentado en el banco de un equipo. Pero estamos en la Argentina, donde los diarios se empiezan a leer por las páginas de policiales, y así la cosa se pone difícil.

