Al libro de los bloopers
Sunderland le ganó a Liverpool con un gol de película. La pelota se desvió en un globo. Conocé cuáles fueron algunos de los tantos más insólitos de la historia. Por Gustavo Farías.
¿De quién fue el gol? Cada tanto, el fútbol sorprende con esos episodios insólitos, infrecuentes, que obligan a bucear el reglamento para conocer si tal situación esta contemplada. Claro que, en estos casos, quien peor la pasa es el árbitro, que en un segundo debe repasar mentalmente si jugadas como la vivida ayer, en la Premier League de Inglaterra, es válida o inválida.
Sunderland anotó un curioso gol para vencer 1-0 a Liverpool, cuando el remate del delantero Darren Bent chocó con una pelota playera antes de ingresar al arco. Iban cinco minutos en el Estadio de la Luz, y el tiro de Bent parecía ir directo hacia el arquero español Pepe Reina, del Liverpool, pero en el camino se desvió en una enorme pelota roja inflable –arrojada al campo por los mismos hinchas del club perjudicado– y dejó al arquero sin reacción.
Quien tampoco tuvo reacción fue el árbitro del encuentro, que debió anular el tanto y dar un pique en el lugar en el que la pelota dio con “un elemento extraño” al juego.
Otros bloopers famosos
El fútbol cordobés también arrojó su perfil bizarro en 1975, cuando por la 11ª fecha del Clausura de la Liga, Belgrano le ganó 2-1 a Sportivo Belgrano con un pintoresco gol de Tomás Cuellar a seis minutos del final.
Ese día, a la salida de un córner, un remate de un delantero celeste se iba desviado, pero impactó con el juez, Carlos Gallardo, quien estaba parado junto al primer palo. La pelota, sin salir totalmente, volvió al campo de juego y Cuellar se lanzó en palomita para anotar el único gol de su carrera deportiva. El tanto, protestado por el arquero Omar Espósito, era válido, ya que el juez no es considerado como elemento extraño al juego.
Más polémica fue la ocurrida el 12 de setiembre de 1943, nuevamente con los de San Francisco como protagonistas. Aquel día, en barrio Alberione, los verdes y Talleres igualaban 1-1, cuando a cinco minutos del final, el delantero local Octavio Biancotti eludió a la defensa albiazul y, ya con el arco desguarnecido, empujó la pelota a la red. Pero el masajista tallarín Dante Degiangioli ingresó al campo y detuvo la pelota. El árbitro Carlos Linossi, equivocadamente, no detuvo el juego y Eugenio Maigán, delantero de Sportivo, aprovechó que nadie sabía cómo continuar la jugada y convirtió el gol de la victoria 2-1. Talleres pretendió que la Liga anule el partido, pero su pedido no tuvo eco.
Distinto fue el final del partido que por el Nacional de 1967 disputaron Rosario Central y San Martín de Mendoza en el Gigante de Arroyito. Con el partido 2-1 en favor de los mendocinos, el puntero visitante Benito Valencia remató desde lejos sobre el arquero Edgardo Andrada. La pelota iba entrando mansamente al arco, cuando un hincha rosarino la paró y salió jugando como un zaguero. El juego, correctamente, se reanudó con un pique.
Más cerca en el tiempo, también se recuerda un episodio ocurrido en Venezuela, en 1991, cuando un perro se convirtió en “el mejor amigo del arquero”. En partido de la Liga de ese país entre Estudiantes de Mérida y Zamora, el delantero estudiantil Juan Carlos Zambrano esquivó al arquero José Fasciana, pero su remate fue “salvado” por un perro. No era la tarde de Zambrano, que poco después desperdició un penal que contuvo el afortunado Fasciana.