Análisis. Belgrano dio el golpe en el clásico: autoridad total, dominio y pase a cuartos del Apertura 2026
Con presión, orden y buenos rendimientos individuales, el equipo de Zielinski venció 1-0 a Talleres y avanzó a cuartos del Apertura, donde jugará con Unión en Córdoba.
Belgrano dio un golpe sobre la mesa de esos que se hacen escuchar, con la fuerza que tiene ganar un clásico de visitante y con la autoridad con la que lo hizo. El 1-0 final es casi anecdótico, porque el equipo de Ricardo Zielinski superó al de Carlos Tevez de principio a fin.
La fiesta fue toda celeste. El Pirata sigue en carrera a fuerza de juego, después de haber sido mejor que su rival de toda la vida. La firmeza futbolística se plasmó en el campo y, entre los dos, el que mejor hizo las cosas continúa en competencia.
Belgrano está en los cuartos de final del Apertura, donde jugará con Unión en el Gigante de Alberdi el martes, luego de haber construido una victoria que se fue tejiendo desde el comienzo del partido hasta el final, cuando la falta de puntería le impidió que el resultado fuera mucho más amplio.
Con mucha presión en la salida, y con un Passerini que fue edificando su partido en los mano a mano ante Fernández y Catalán, el equipo sostuvo una propuesta clara. Después hubo mucho despliegue, intensidad para no dejar pensar al rival y la inteligencia para aprovechar que el local fue con más gente al ataque, pero sin el peso esperado.
“El Chino” fue un dolor de cabeza para Talleres, aunque la clave del triunfo pasó por otros nombres. González Metilli volvió a tener un partido acorde a lo que se esperaba de él, similar al de la fecha pasada; la defensa mostró solidez y el doble volante central cumplió un trabajo de gran calidad.
Hubo puntos altos en todas las líneas, porque el equipo no tuvo fisuras. Y cuando el silbato de Herrera sonó por última vez en la fría tarde de Córdoba, un río celeste atravesó la ciudad arrastrando la alegría de adueñarse del clásico.
No es un partido más, jamás lo será. Los clásicos tienen un valor extra y, para Belgrano, significan seguir construyendo un semestre como lo imaginó su entrenador Ricardo Zielinski cuando comenzó a trabajar en la conformación del plantel.

El partido
Belgrano supo cómo jugarlo y cómo hacer que Talleres no pudiera hacerlo. Le impidió pensar y, a los pocos minutos de iniciado el encuentro, lo obligó a modificar su sistema. En contrapartida, afianzó el propio: presión alta, sin permitir que la “T” saliera con claridad y, a fuerza de recuperar en el medio campo, se quedó con las chances más claras.
Lo de Passerini fue de alto nivel: Fernández y Catalán lo sufrieron sin encontrar solución. Metilli fue el volante que más corrió para ofrecer variantes en la construcción de espacios, y Sánchez junto a Longo se adueñaron del mediocampo.

No fue un dominio abrumador el del Celeste, pero sí sostenido, con la sensación de que, cuando rompiera el cero, estaría muy cerca de quedarse con todo. Y si eso no ocurrió en la primera parte fue por centímetros: un taco del “Tanque” y una definición precisa de Metilli, en el inicio del complemento, le dieron al marcador la justicia que el desarrollo reclamaba.
Belgrano ganó un clásico histórico. Lo hizo con el fundamento que más le gusta a su gente: jugando bien y sin dejar dudas de que fue el justo vencedor. Sigue en carrera y recuperó la memoria de las primeras fechas del año.

