Ya hay ascensos y fracasos
“Los resultados tapan todo”. Con esa frase, el fútbol de Córdoba convivió décadas y el puñado de logros conseguidos fue el aval para gastar lo que tenía y lo que no, al punto de quedar al borde de la desaparición.
Fue la única vez que el resultado deportivo coincidió con el stock de recursos: vacío. El ejemplo Belgrano, que logró su saneamiento (estuvo quebrado 10 años por causa del modelo ya mencionado) y así pudo lograr su ascenso deportivo, les sirve a Instituto, a Talleres y a Racing para razonar más allá del resultado que sobrevendrá.
A saber: la “T” se capitalizó al lograr que un puñado de futbolistas propios y locales fuera capaz de reencaminar una campaña que tuvo el peor arranque con otros intérpretes que no rindieron, con lógicas excepciones como la de Sáez. La mayoría de ellos elegidos por criterios inverosímiles. Ahora podrá elegir si esa base es apta o no, un análisis antes imposible.
El proyecto Bonetto, en Racing, promete un volver a las fuentes en tres años, pero también le dice “chau” a la incorporación de 20 refuerzos, un modelo que ya no va más.
Su ascenso sería el respaldo al plan, aunque su instrumentación se hizo en medio de una instancia decisiva, a pocos meses del recambio de autoridades. Instituto sabe que su DT ya le dejó mucho.
Con su idea de juego, capitalizó al club (Dybala vendido en una fortuna, por caso) y lo puso en la consideración general. Ese es un ascenso, como las peleas de los directivos, el apriete de los barras pueden tomarse como un fracaso. Ya hay ascensos y fracasos.
Surgen en el día a día. La gracia es potenciar a los primeros y aprender de los otros para superarse. Así estará más cerca el día en que el resultado se determine por la capacidad de los protagonistas. Así, aquello de que “el resultado tapa todo”, tendrá sentido sólo para la ruleta.

