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Vestuario bajo fuego

19 de abril de 2012 a las 09:21 a. m.
Vestuario bajo fuego

Desde hace bastante tiempo, Teófilo Gutiérrez venía haciendo méritos para ser rajado de Racing de Avellaneda, pero el detonante de su partida del club fue su sorprendente decisión de desenfundar un arma (en rigor un marcador de paintball), en el tumultuoso vestuario académico posterior a la goleada frente a Independiente.Estos artefactos para juegos de guerra en muchos casos son réplicas muy convincentes de armas de verdad (aunque sólo disparan bolas con colorante), lo que explicaría las escenas de pánico que se vivieron en las duchas, que incluyeron un cuerpo a tierra masivo por parte del plantel, algunos desmayos, múltiples pedidos de clemencia y una solicitud desesperada de chalecos antibala al utilero, por parte de un dirigente presente en el lugar.

En medio de voces del tipo “no hagás una locura hermano”, había jugadores que le mostraban fotos de sus hijos para que Teo no les disparara o que le ofrecían la cinta de capitán para calmarlo. Otros ante la posibilidad de ser acribillados, pedían una última voluntad o se zambullían en los yacuzzis y permanecían bajo el agua respirando por pajitas como los legendarios ninjas. “Nos demoramos en salir porque no encontrábamos a dos (un defensor y un volante), hasta que advertimos que seguían sumergidos”, afirmó un allegado al anterior cuerpo técnico.

Pero en realidad, la verdadera razón por la que el polémico colombiano fue separado del club no fue el pandemonio que armó en el vestuario, sino otra que fue explicada con claridad por un allegado al plantel: "Si Teo seguía en el equipo, el resto del plantel iba a tener que calzarse indumentaria de protección de paintball para evitar riesgos de lesiones, es decir cascos integrales, chalecos y arneses tácticos, pantalones especiales, etc. Consultamos a los referentes y sin dudar nos dijeron que llamáramos a un taxi para el colombiano".Pese a la gravedad de los incidentes, desde la comisión directiva académica se desmintieron algunas circunstancias que supuestamente habían ocurrido. No hubo toma de rehenes. En un principio se afirmó que el colombiano había logrado capturar a Pillud y que pretendía usarlo como escudo humano para salir del estadio de Independiente, pero la versión fue desmentida porque el defensor había logrado protegerse (junto con Licht y Zuculini), detrás de una barricada formada con los bancos del vestuario.

No hubo intención de desviar el ómnibus. Otro rumor que circuló indicaba que Teo fue trepado a un taxi debido al temor de que secuestrara el ómnibus de la delegación y obligara al chofer a desviarse hacia Barranquilla (Colombia), de donde es oriundo.

No hubo ninguna oferta para hacer seguridad. Se llegó a hablar de que una vez separado del plantel, Teo continuaría ligado al club cumpliendo tareas de custodia con su marcador de paintball, pero todo fue negado por voceros dirigenciales. “Queremos evitar un baño de pintura”, aseguraron.

En defensa del colombiano algunos de sus allegados aseguraron que en el volátil vestuario académico, el jugador debió extraer su marcador para frenar las aparentes intenciones de linchamiento que evidenciaban sus ex compañeros, bastante. "Se acercaban de manera inquietante con palos, sogas y antorchas como los campesinos que perseguían a la criatura del Dr. Frankenstein. Fue un momento muy tenso", afirmaron.Pero Teo no fue el único en ser separado del plantel, ya que Claudio Yacob también fue enviado al exilio por volver del antidoping, ya aplacada la tensión en los vestuarios, con el pantalón de un jugador de Independiente con el que había intercambiado la prenda.

“A Teo lo rajaron por portación de arma para juego de guerra, y a Yacob por portación de prenda de indumentaria de equipo rival. En estos momentos Racing es el equipo más inestable laboralmente del fútbol argentino”, aseguró un especialista en derecho laboral. Y todo esto sin contar la partida del el ex técnico Alfio Basile, quien después de la goleada y de todo lo que pasó en el vestuario, con toda la razón del mundo pronunció la histórica frase: “Las pelotas, sigo”.