Vázquez y Dybala, cadena que se arma
Detrás de la venta de Franco Vázquez, asoma la moraleja. El pibe se formó en Belgrano, debutó, lo aguantaron, ordenó sus condiciones, salió de una venta frustrada al Parma, le armaron una sociedad perfecta con César Pereyra, explotó y fue gravitante en un ascenso tan histórico como la campaña actual de su equipo en Primera.
¿Tiempo? Cuatro años desde que Ferraro hizo debutar al “Mudo”. Los mismos que Belgrano tardó en volver Primera, con la urgencia de los hinchas. Quizá un poco más que el tiempo de venta para Suárez, Chavarría y antes de Bolatti, Montoya, Ríos y Peppino. Fue negocio para todas las partes.
La “B” salió de su quiebra, pero marcó el camino y la cancha para los DT que venían y pedían ignorando la promoción de pibes y el respeto por sus tiempos. El famoso “volver a las fuentes”, tuvo un inicio. Caso al que puede adaptarse lo de Paulo Dybala. 18 años, delantero, promocionado, respaldado por una táctica que lo contuvo y un DT presto para asumir los riesgos de la apuesta. ¿Logro parcial?
Instituto líder, arriba de River. ¿El definitivo? La venta del pibe y de López Macri permitirá el saneamiento. La gente querrá disfrutarlos más, como al “Mudo”. El equipo con mayoría de jugadores propios quedará para más adelante.
Por Dybala y Vázquez hacen creer que la cadena de formación ya tiene eslabones. Ahí donde antes no había nada y las referencias eran los caso Pastore y Novaretti, negocios de otros, menos de sus formadores.

