Temas del día:

Valorar lo que se tiene... siempre

Contrastes entre el Belgrano de ayer y el de hoy. Mauro Óbolo estuvo en 2001 y ahora volvió para disfrutar del presente.

19 de enero de 2015 a las 12:36 p. m.
Redacción La Voz
Valorar lo que se tiene... siempre
Mauro Óbolo vuelve a Belgrano.

Entrenarse en la Isla de los Patos. Con ropa propia, no del club. Irse a su casa sin bañarse o cambiarse porque no había agua caliente en el Gigante de Alberdi. Medidas de fuerza porque no pagaban lo que habían convenido con la directiva. Apretadas de la barra, en muchos casos mandados por los dirigentes, a los jugadores para que pongan más a la hora de jugar. Esas imágenes eran habituales en el Belgrano de 2001, el cual transitó un joven Mauro Obolo. Eran tiempos de crisis, tanto en el Celeste como en Argentina. La historia ya se sabe: el club se fue a la quiebra y país estalló.

Eran otros tiempos. En lo deportivo, Belgrano estaba en Primera División, renegando con el promedio del descenso y con la tesorería. La Justicia comenzaba a hacerse cargo de una situación insostenible. La deuda con Carazas colmó el vaso y el club estuvo a horas de cerrarse para siempre. En ese microclima vivió la etapa anterior Obolo en el Pirata. Era un joven que veía como “normal” esa situación y hoy, al regresar a la institución de sus amores, observó asombrado cómo cambió todo. Lo “normal” es lo que se vive hoy. Con un estadio cuidado, un predio de entrenamientos a la altura de los mejores del país, cobrando los haberes los primeros días del mes y sólo pensando en jugar al fútbol. Parece simple. Sencillo. Pero hace poco más de una década pensar sólo en el fútbol era una utopía.

Gastón Turus, Juan Carlos Olave y Óbolo vivieron ese momento. Pier Barrios era un alcanzapelotas y también lo padeció. Por eso, ellos valoran este presente. Porque estuvieron en el peor momento de Belgrano y ahora es como estar en el paraíso. El legado de ellos es transmitirle a los más chicos que esto, lo que pasa hoy con la "B", es lo ideal. Pero hubo otros tiempos en lo que la realidad te pegaba más fuerte que un patadón de un áspero defensor rival. Y te dejaba al borde del precipicio, a más de uno le daba ganas de dejar todo e irse a otro lado. Hoy muchos eligen Belgrano para jugar y estar.

Es el caso de Obolo, quien además es hincha del Celeste y si todo sale bien se podría retirar de la actividad profesional del fútbol en el club de Alberdi. Así lo quiso él, que vivió el peor momento y ahora quiere disfrutar de este buen presente.