Una etapa que marca todo un año
El regreso de las vacaciones, que será el punto de partida de los trabajos para encarar una nueva temporada, atraviesa hoy el presente de los tres clubes más populares del fútbol cordobés. Belgrano, concentrado en su competencia en Primera División, y Talleres e Instituto, focalizados en la de la B Nacional, afrontan desde hoy un período trascendente para el futuro inmediato y mediato de los tres, que en el horizonte plantea el desafío de los campeonatos cortos que se jugarán en la primera parte del año en las dos máximas categorías del país, lo que anuncia un muy agitado primer semestre, que definirá campeones, clasificación a Libertadores, ascenso y descenso.
Desde siempre existe una predisposición a relacionar las pretemporadas en especial con el acondicionamiento físico, cuando en realidad las exigencias superan de manera infinita ese único ítem, que compone uno de los tantos a estimular durante estas labores precompetitivas.
La planificación en esta etapa aborda un acondicionamiento integral, en la cual los planteles definen una serie de aspectos que marcarán la totalidad del año deportivo, donde se incluyen situaciones futbolísticas y físicas, pero otras tan o más significativas, como la fundamental conformación de los grupos desde lo humano, que es una base decisiva para que todo el resto funcione.
Y en este sentido pasa a tener un rol preponderante que los objetivos colectivos de los planteles estén en la misma sintonía con las metas individuales de sus integrantes. Eso definirá un grado de compromiso, satisfacción y confort que seguro se reflejará a la hora de aportar esfuerzos para la causa general del club. Distinto es si un futbolista (ni hablar si se trata de un entrenador) permanece a desgano o sin las convicciones necesarias.
Por eso es tan importante este período que hoy, con realidades, necesidades y urgencias diferentes, comienzan a transitar Belgrano, Talleres e Instituto. Un ciclo demasiado trascendente, quizá más que ninguno que otro del resto del año, pensando en el rendimiento, porque es casi imposible que lo que no se logre en esta instancia se consiga luego durante la competencia misma.
