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Una Catedral para Fernández

13 de julio de 2015 a las 12:40 p. m.
Una Catedral para Fernández

"Por favor, nadie me despierte de este sueño". Gustavo Fernández, cordobés de Río Tercero, tuiteó la frase apenas entró en razón de que había sellado su nombre en la historia grande al coronarse campeón en Wimbledon. Nadie lo despertará de su sueño a este tenista de 21 años. Sería demasiado odioso que alguien se atreviera a desobedecer su pedido.

Ayer había actividad deportiva para entretenerse hasta el hartazgo. Fue uno de esos domingos que, bajo la excusa del fresco invierno, daba para quedarse frente a la tele y con una radio y la web a mano casi todo el día. Había acción en el mundo, en el país y en Córdoba.

Automovilismo, Juegos Panamericanos, tenis y mucho, pero mucho fútbol, en una jornada movida desde bien temprano. Pero mientras Novak Djokovic y Roger Federer deleitaban al planeta con una sublime demostración tenística, el mundo del tenis argentino (con varias de sus ex y actuales figuras a la cabeza), primero, y el país todo, después, comenzaron a conmoverse por lo conseguido por Gustavo Fernández. Entonces, más allá del partidazo Nole-Roger, de las medallas panamericanas, del ratificado protagonismo de "Pechito" López, del triunfazo de Instituto, de la fortaleza afuera de Talleres, del Federal B, de la vuelta del fútbol de Primera División, de la expectativa por el regreso de Tevez y de tantos otros motivos, la atención se posó sobre Gustavo. Este riotercerense que hizo historia, historia de la buena, que dio una nueva muestra de cómo con esfuerzo, convicción, sacrificio y talento se puede vencer cualquier barrera. Por eso, merece una Catedral con su apellido.