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A propósito de las sanciones en la Copa América: algo está cambiando

29 de junio de 2015 a las 11:55 a. m.
A propósito de las sanciones en la Copa América: algo está cambiando

Después de décadas de acostumbrarnos (o saturarnos) con sanciones absurdas, injustas o desproporcionadas, el mundo del fútbol ha enviado una señal alentadora. Y si uno no fuera tan desconfiado después de haber soportado históricamente una andanada de fallos ridículos, las últimas resoluciones emitidas por la Unidad Disciplinaria de la Conmebol (el equivalente al Tribunal de Disciplina de la AFA) parecieran destinadas a honrar el nombre y la función para la cual fue creada.

El cambio fue notorio en extremo y hasta podría discutirse si no peca de exagerado. Porque no son pocos los que sostienen que en el organismo rector del fútbol sudamericano se pasaron de rosca y ahora se sorprenden por la dureza de las penas al brasileño Neymar y al chileno Gonzalo Jara. Las sanciones, sin duda, cobran mayor dimensión aún por tratarse de figuras centrales de una potencia mundial y del país anfitrión.

Está claro que el escándalo que involucró a la Fifa, y amaga con su efecto dominó, ha oficiado de disparador para “hablar en serio” y acabar de una vez por todas con la impunidad, la sanata, los intereses y los negociados enquistados en la dirigencia del fútbol local e internacional.

Cambio rotundo. El 16 de mayo pasado, 11 días antes de que estalle el escándalo de la Fifa (27 de mayo), la Conmebol había quedado nuevamente expuesta al ridículo y la polémica.

Después de anunciar una sanción ejemplificadora para Boca por los incidentes en el clásico contra River, ese órgano rector hizo conocer una pena que dio risa. Quedó por demás claro que el peso de la camiseta y el de la asociación representada –la AFA– jugaron un papel decisivo a la hora de redactar un fallo que sólo ejemplificó que la desigualdad era evidente. “Si fuese The Strongest lo inhabilitaban por las próximas cinco ediciones”, se escuchó decir.

Los atenuantes en los que se escudó la Conmebol para un fallo tan “tibio”, ¿habrían sido escuchados si el Fifagate explotaba dos semanas antes? Por lo que vino después, podría intuirse que Boca aprovechó la última oferta disponible. Casi una liquidación por fin de temporada.

Por eso, las penas a Neymar y a Jara aparecen hoy como una bocanada de aire fresco, una señal de que el cambio es posible y de que la bandera amarilla del fair play, que cada tanto aparece en las competencias internacionales, puede dejar de ser sólo un pedazo de lienzo.

La nueva óptica que parece comenzar a regir en la Unidad Disciplinaria de la Conmebol marca claramente el contraste con la vieja visión. Es por eso que, ahora, una tocada de nalga se castiga con más rigor que meterle gas pimienta a un rival en el formato “tradicional”.