Los encapuchados en el partido de Talleres: esos personajes no son hinchas
Talleres comenzó su peregrinar en el Torneo Federal A, la tercera categoría del fútbol argentino, con un buen empate de visitante frente a Tiro Federal. Mereció un poco más, pero le faltó definición. Le quedan 13 partidos para lograr el ascenso directo (tendría que ganar la Zona 5) y recuperar así un lugar en la Primera B Nacional.
Pero la noticia que hizo ruido ayer en Rosario, y que se pudo corroborar a través de la pantalla de Showsport, fue la presencia de un grupo minúsculo de personas que rompió y se subió al alambrado de la cancha de Tiro Federal. Eso derivó en la detención del juego por parte del árbitro hasta que la calma volvió.
¿¡Calma!? ¿¡A esta altura del torneo!? Un mamarracho desde cualquier punto que se lo analice.
Como habrán leído, se escribió personas y no hinchas. Porque esos “personajes” no merecen ser considerados hinchas. Son tan cobardes que aparecen encapuchados, pero todos vestidos de la misma forma para que quede claro que esto no fue espontáneo sino bien armado y pensado. ¿Tienen vergüenza de mostrar sus caras? ¿Miedo a posibles represalias?
Está claro que lo que sucedió ayer fue un mensaje para alguien en Talleres. Y el mensaje es de la barra, porque si cualquier hijo de vecino intenta hacer algo en una popular, "los capos" no lo dejarían.
Está claro que lo que sucedió ayer fue un mensaje para alguien en Talleres. Y el mensaje es de la barra, porque si cualquier hijo de vecino intenta hacer algo en una popular, "los capos" de ese sector no lo dejarían. Esta barra albiazul es la misma que se quiere mostrar como un ejemplo contra la violencia en el fútbol. Y algunos la defienden...
Es un mensaje peligroso en tiempos electorales en el club de barrio Jardín. Son inminentes el levantamiento de la quiebra y el llamado de la Justicia a elecciones de autoridades. Y, según parece, estos "personajes" no se quieren quedar afuera.
Desde el Fondo de Inversión tendrían que tener los teléfonos de todos los que ayer viajaron a Rosario. Sólo los socios podían reservar, vía MSM, una entrada. Algunos de ellos rompieron un alambrado y mandaron otro tipo de mensaje. Lamentable.
