Los contrastes de nuestro fútbol
Belgrano está de fiesta. Fue una noche redonda para el hincha, que festejó de la mejor manera los 200 partidos de Ricardo Zielinski como entrenador del Celeste. Y justo contra River, con la historia en común que tienen esos clubes.
“El Ruso”, fiel a su forma de ser, apenas hizo un gesto de agradecimiento por la plaqueta y siguió metido en el partido que minutos después tenía que jugar su equipo.
A unos 400 kilómetros de Córdoba, en el Gigante de Arroyito, Rosario Central le ganaba de nuevo a Newell’s y Lucas Bernardi, un ídolo del Leproso, presentaba su renuncia como entrenador.
A unos 700 kilómetros de Córdoba, en La Bombonera, Atlético Tucumán se aprovechaba de Boca y de la inestable situación de Rodolfo Arruabarrena, quien no renunció y quiere seguir en su cargo de entrenador, pero parece que la directiva (que hace dos meses festejaba con “el Vasco” dos títulos ganados) quiere otra cosa.
Zielinski puede festejar tranquilo. Es la excepción a la regla en este bendito fútbol argentino.
