El Mundial de Clubes, ¿sin margen para sorpresas?
En las 11 ediciones que se llevan disputadas, siempre ganó alguno de los candidatos. Pero hubo resultados que invitan a pensar que el batacazo puede no ser una épica.
Hay un dicho lúdico que reza que los porotos no deben contarse antes de tenerlos o conseguirlos.
Desde antes del sorteo del fixture del Mundial de Clubes, pareciera que no hubiese otra final posible a un choque entre River Plate y Barcelona. La "cátedra" no da margen a ninguna sorpresa, por más que la historia del fútbol mundial se nutre de numerosos batacazos que hicieron ruido grande.
Y ayer nomás, como para mandar un mensaje a los más confiados, el Guangzhou Evergrande de China le imprimió al torneo el primer resultado inesperado al vencer en cuartos de final al América de México, que había llegado a Japón con la ilusión de enfrentar a los de Lionel Messi y lograr un resultado histórico para uno de los clubes más poderosos económicamente del continente. Tras el 1-2 de ayer, las Águilas deberán conformarse con salir de compras por las calles de Akihabara, el concurrido barrio de la electrónica de la capital nipona.
Campeones lógicos. En las 11 ediciones del Mundial de Clubes, los ganadores respetaron el marco de lo previsto. Siete de ellos fueron para equipos europeos y los cuatro restantes para conjuntos brasileños. Al margen de ello, el certamen deparó algunos resultados sorprendentes en fases previas. El Mazembe del Congo (el equipo donde jugó el mítico Mukombo) fue el inesperado finalista de la edición 2010, tras eliminar al Internacional de Porto Alegre en semifinales. Algo similar produjo en 2013 el Raja Casablanca de Marruecos que accedió a la final al vencer 3-1 al Atlético Mineiro.
Quien más cerca estuvo de dar el campanazo inolvidable fue Estudiantes de La Plata, cuando a punto estuvo de superar a la versión más poderosa del Barcelona de Pep Guardiola en 2009. Un gol de Pedro, a dos minutos del cierre, forzó el único suplementario de la historia del torneo, que se definió con triunfo catalán por 2-1, tras una posterior conquista de Messi, de pecho.
¿Japón 2015 tendrá margen para otra sorpresa?
