Córdoba necesita de más Olave y de más Guiñazú
La intimidad de Belgrano se vio sacudida por el anuncio de Juan Carlos Olave, quien el domingo frente a Rosario Central jugará su último partido con la celeste. Desde el sábado a la noche, las repercusiones fueron infinitas en los ámbitos del fútbol de Córdoba, en particular, y del país, donde también resaltaron la trascendencia que tiene el alejamiento de Olave del club con el cual está tan identificado.
Es que no cualquiera ataja en buen nivel durante 10 años seguidos en el equipo del cual es hincha y el arquero celeste tuvo el privilegio de poder hacerlo, como Belgrano tuvo la satisfacción de poder disfrutarlo. Con Olave transitando su última semana por las venas de Alberdi, hay otro efecto que comienza a repercutir en el fútbol cordobés, que empieza a tomar conciencia de cómo se queda sin uno de sus ídolos y, al mismo tiempo, de las dificultades que tienen sus principales clubes para contar con referentes de la envergadura del guardavallas pirata.
En la actualidad, un rápido repaso en búsqueda de otros futbolistas con esas características remite a la presencia de Pablo Guiñazú en Talleres, y poco más. "El Cholo" decidió este año venir a cerrar una carrera envidiable en el club de sus amores y aportar para que la "T" retornara a Primera. A los 37 años, optó por jugar en la B Nacional, y desde su llegada sumó dentro y fuera de la cancha y le dio grandes satisfacciones a la hinchada albiazul, con su máxima expresión dibujada en el gol frente a All Boys en Floresta, que coronó el ansiado retorno a la principal categoría argentina.
En los últimos tiempos el fútbol local adolece de este tipo de jugadores hoy reflejados con claridad en las figuras de Olave y Guiñazú. Faltan más de estos hombres que sean modelo para sus pares, que marquen un camino en cada paso que den, que con sus acciones dejen huellas (de corto o de largo aliento), que se transformen en fuente de aprendizaje y ejemplo para los juveniles, que cuando uno los nombra su identificación con los colores que defienden sea inmediata y que, dentro de un medio híper profesional, conserven rasgos propios del amateurismo.
En la medida que se aprecie la entidad de símbolos como Olave o Guiñazú se podrá entender la necesidad de que aparezcan herederos, protagonistas que ayuden a crecer, que en épocas no tan lejanas era más normal encontrar en una plaza como Córdoba, pero ahora cada vez se extrañan más.
