La transparencia es la prioridad
Vender o no vender, esa es la cuestión. En los últimos meses, la aparición en el fútbol cordobés de figuras como Franco Vázquez o Paulo Dybala reabrió el debate sobre un dilema que sería magnífico se repitiera mucho más seguido, porque significaría que el árbol de las canteras no se cansa de dar frutos.
Las alternativas claras son dos: una pasa por disfrutar más de los talentos propios apostando a una futura venta más conveniente, pero corriendo el riesgo de que el futbolista se lesione o experimente una merma en el rendimiento que frustre una futura negociación; la otra elección es vender apenas aparezca una oferta que satisfaga las aspiraciones del club, el jugador y su círculo de confianza.
Porque, como decía un experimentado entrenador que hace unos años tuvo un exitoso paso por Belgrano, el que define dónde ir la mayoría de las veces es el futbolista, que es quién debe estampar la firma más importante.
Esa disyuntiva de vender o no vender la atravesó hace un par de meses la "B" con Vázquez, al final transferido al Palermo de Italia, y ahora le toca a Instituto vivir algo similar con Dybala y López Macri.
Como en su momento sucedió por Alberdi y ahora se instala en Alta Córdoba, sólo los clubes y sus dirigentes saben de necesidades, prioridades, presupuestos y políticas.
Ese combo, que existe, define la decisión a tomar. Lo fundamental es que la resolución que se adopte sea explicada y fundamentada de manera tal que socios, hinchas y público en general cuenten con los elementos suficientes para evaluar la conveniencia de la operación. Es un signo clave de transparencia.

