Pinta bien, pero atrás falta todo
Los nombres confirmados ayer como los seis primeros refuerzos de Talleres convocan a la ilusión. Son todos, salvo Burgos –un desconocido para los hinchas–, jugadores de buen trato del balón y de probada experiencia. Reúnen el perfil que pregonan Fassi y Kudelka y se los convocó después de una minuciosa evaluación futbolística y personal.
Más allá de las dudas que puedan despertar los 35 años de Raymonda y el entrenamiento invisible de Francia, tener dos enlaces de esa jerarquía es un lujo para cualquier cuerpo técnico. Y mucho más si se trata del Federal A, una categoría complicada, pero injustamente bastardeada del fútbol.
A Velázquez, Kudelka lo tuvo en Instituto y no debe demostrarle nada; y a Strahman, más allá de una última temporada floja en Mérida de México, Fassi lo conoce de sobra.
Del medio para arriba, pinta bien. Pero del medio para atrás, falta todo. Y como el fútbol es equilibrio, algo de lo que casi siempre careció Talleres en los últimos cinco años, será mejor esperar un poco más.

