Sostendrán la transición
La derrota frente a Italia dejó otro dato para confirmar la nueva y cruda actualidad del tenis argentino. Hoy por hoy, y hasta que llegue el recambio, este es el mejor equipo posible que puede armar el capitán Martín Jaite, salvo que Juan Martín Del Potro se decida a jugar por la ensaladera. Por esta razón, habrá que acostumbrarse a que, sin el número uno argentino, los objetivos primordiales en la Davis pasarán por mantener la máxima categoría. Y aún con Del Potro, las chances de arrimar a las finales son limitadas si no aparece un segundo singlista de peso o un sorteo muy favorable.
En esta serie, nada se le puede reprochar a los jugadores. Berlocq, Mónaco, Zeballos y Schwank quedaron por primera vez como "caras visibles" del equipo, y si bien la derrota los dejó expuestos frente a las renovadas expectativas de un público acostumbrado a los triunfos, este les reconoció con aplausos su entrega y su esfuerzo.
En esta nueva etapa, el trabajo de Martín Jaite (y de toda la Asociación Argentina) será el de mirar hacia las bases tratando de foguear lentamente a los ascendentes integrantes de la camada que conforman Facundo Argüello, Diego Schwartzman o Renzo Olivo, quienes hoy rondan los 21 años. Mientras tanto, serán “Pico”, “Charly”, “Cebolla” y “el Gordo” (y Del Bonis y Leo Mayer) los que estarán dando el presente incondicional en cada serie.
Algo similar ocurrió en 1998 cuando dos solitarios top-100, Javier Frana y Hernán Gumy, fueron los pilares del equipo, mientras maduraba la primera gran camada que integraron Zabaleta, Puerta y Guillermo Cañas, y que explotó en 2001 con el retorno al Grupo Mundial logrado en Córdoba y ante Bielorrusia (5-0).
Lo de Del Potro es incierto. Su decisión de no jugar evidencia que prioriza no sólo su carrera individual, sino también las diferencias con la AAT y Jaite por sobre el equipo nacional. Tal vez ahora, que tiene la chance de recomponer su imagen como figura en el Repechaje de septiembre, decida volver. El equipo lo necesita porque es un gran jugador, pero para soñar requiere a alguien que se comprometa con el equipo, como lo hicieron los que estuvieron ante Italia en Mar del Plata.

