Copa Davis: pensar en jugar y que todo fluya
Finalmente Del Potro estará en la serie de semifinal ante República Checa que arranca este viernes.
A estas alturas, las idas y vueltas en el equipo de Copa Davis no deberían sorprender. Las lesiones, los recelos, el protagonismo, los elogios desmedidos frente a actitudes que deberían ser propias de un profesional, los privilegios diferenciadores y el exceso de dramatismo revelan que, debajo de la calma superficie, hay río revuelto.Argentina se juega ante los checos otra oportunidad histórica de meterse (por quinta vez) en la final de la Davis. Esta es la única competencia tenística con raigambre popular que, año tras año, hace explotar el Parque Roca y es, en definitiva, la única en que el hincha les pide incondicionalidad a los integrantes del equipo. Pero, puertas adentro, eso no ocurre y el capitán (Luza, Mancini, Vázquez, Jaite) termina siendo un mediador-equilibrista.
Salvo que Del Potro hubiese tenido una lesión demasiado seria, que comprometiese su físico por un tiempo prolongado, era de esperar que terminara jugando.
Esto no impide que pueda lesionarse, pero para quien es el mejor tenista del país y está tratando de ganarse el corazón de los hinchas, esta es una oportunidad única para convertirse en el héroe que lleve al equipo a otra final. Sobre todo si el principal referente de la Davis, David Nalbandian, está ausente por lesión.
Lo lamentable es que todo esta escena es innecesaria. Absurdo es discutir que sin Del Potro no se puede ganar la Davis (si todos los rivales mantienen su potencial); y que Nalbandian es, por presencia y compromiso, el líder natural del equipo. Y que después de mucho tiempo, el equipo tiene en “Pico” Mónaco a un singlista con peso propio.
Entonces hay chances ciertas de llegar a la final y porque no, si Rafael Nadal sigue ausente, ganarla. Por eso algunos (del cuerpo técnico, jugadores, dirigentes) han optado por dejar que todo fluya. Están mirando el bosque, o mejor dicho, la Copa.

