Chapecoense, del que todos serán hinchas
Algo es trascendente cuando nadie es indiferente. De doña Rosa barriendo la vereda al skater que no despega los ojos del celular, todos se conmovieron por la tragedia del Chapecoense. Afirmar que los medios inflan o desinflan los hechos es discurso de políticos en su habilidad por distorsionar lo evidente.
El público no necesita de periodistas que le digan qué sentir y cómo ver lo que sucede. El público tiene sus propios puntos de vistas y, definitivamente, los contrasta con los de los periodistas, un accionar que se puede verificar en cualquier publicación web en la que estén a mano los comentarios de los usuarios debajo de una nota. Lectores, oyentes o televidentes pasivos, no pensantes, es idea de un mundo que ya no existe.
El drama de Chapecoense es el drama que pudo haber alcanzado a cualquiera de los equipos nuestros (Belgrano y Talleres viajan en esos avioncitos que parecen vulnerables bastante seguido). Y esa cercanía es lo que movilizó los gestos de homenaje. Desde los pibes de 10 años que hicieron un minuto de silencio en Córdoba antes de un picado hasta Messi y Ronaldo sosteniendo un banderón en España. Por eso interesó todo. La historia de Alejandro Martinuccio, que no viajó por lesión. Los primeros rescatados. El niño “ángel” que ayudó en el rescate. El técnico boliviano que se salvó por respetar el protocolo en aterrizajes de emergencia.
El gesto de Atlético Nacional de Medellín de no pedir que se juegue la final de la Copa Sudamericana. La historia de los 20 periodistas que perdieron la vida. La frase premonitoria del DT del “Chape” Caio: “Si hoy muriese, lo haría feliz”. La historia que no fue: la de San Lorenzo ganando el partido si el arquero Danilo no metía el pie en la última jugada del partido de semifinales. El “qué hubiera pasado si estaba San Lorenzo en ese avión”, que ya había tenido a Messi entre sus pasajeros y con el mismo piloto, al que todos apuntan de ser uno de los responsables de la caída.
Y más. Cualquier cosa con la palabra Chapecoense es emoción. Como el abrazo de la madre de Danilo a un periodista que perdió a un colega para consolarlo. Ella perdió a un hijo... Esa entereza es el gesto más conmovedor que los medios hayan contado a hoy.
La cuestión ahora es cuánto interesará “el resto de la vida” de Chapecoense después de la tragedia. Aunque es evidente que el club brasileño logró lo que nunca antes ningún club logró en la historia del deporte más popular del planeta: que todos sean hinchas de un mismo equipo.
