Que el oro no tape el bosque
La docena de medallas doradas conseguida hasta ayer por los deportistas argentinos en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 ya es más que las 11 totales sumadas en Río de Janeiro 2007.
Falta una semana para la finalización del torneo, por lo que pueden llegar más, tanto como para recuperar el promedio histórico de 17,2 medallas doradas por Juegos. Muy lejos de las conseguidas en Buenos Aires ’51 (68) y lejísimo (por suerte) de lo realizado en Caracas en 1983, con sólo dos doradas.
Desde la perspectiva de la cantidad, la cosecha en México es muy buena, tanto como que con un oro más Argentina alcanzará su sexta mejor ubicación de la historia. Queda por saber qué utilidad tendrán las preseas desde el punto de vista de lo cualitativo.
La pregunta se cuela por el origen de las medallas: la mayoría proviene de disciplinas muy poco arraigadas en el campo popular (lo que no les quita mérito).
De qué hablamos cuando decimos cuádruple par, dos pares cortos, dos largos sin timonel o cuatro largos sin timonel. Hablamos de remo, esa disciplina “extraña” a los ojos del gran público y que se practica en muy pocos lugares del país. Al remo se le suma la vela, el taekwondo o el esquí acuático, por ejemplo, que también fueron oro en México.
Tan “extrañas” son estas disciplinas que difícilmente uno detenga su rutina para ver alguna definición como sí lo haríamos con el fútbol, el rugby, el tenis, el básquet o la natación, con un fuerte desarrollo en los últimos 15 años con las apariciones de José Meolans y Georgina Bardach.
El ordenamiento final en el medallero no debe interferir en la planificación deportiva que tantas veces se les reclama a los gobiernos de turno. En la gestión del fallecido ex presidente Néstor Kirchner el presupuesto para el deporte pasó de los 23 millones de pesos a los 190 y esa diferencia se plasmó en políticas deportivas plenas que les brindaron a muchos deportistas entrenarse en condiciones más óptimas y llegar no precarizados a las competencias internacionales.
La planificación no puede ni debe condicionarse a lo cuantitativo... o dicho de otra manera, el oro no puede tapar el bosque. Que no se detenga.

