Mérito de Pérez, y de varios más
Claudio Daniel “Chiqui” Pérez saludaba como lo hacen quienes saben que se trata de una despedida. Belgrano acababa de ganarle 1 a 0 a Estudiantes en el Kempes, cerrando la mejor campaña en Primera, y el defensor permanecía en el campo de juego con su hijita en brazos hablando ante cuanto micrófono y cámara había y agradeciendo, emocionado, al público que lo ovacionaba.
Tras la vuelta del plantel pirata a los entrenamientos, el segundo día trajo la novedad que se intuía: Pérez se iba de la “B”. Y su horizonte era el pretencioso Boca, en el tercer mandato del “Virrey” Carlos Bianchi, quien lo apuntó para cubrir la partida del referente Rolando Schiavi.
Zaguero expeditivo, con personalidad y sólido, Pérez deja en Belgrano una campaña excelente para, a los 27 años, dar el gran salto de su carrera hacia uno de los dos clubes más poderosos del país y más reconocidos del mundo.
Con 70 partidos jugados y nueve goles (ocho con sus infalibles penales), el central fue puntal del histórico ascenso ante River y de la consolidación del equipo en Primera, a tal punto que el técnico Ricardo Zielinski siempre lo consideró titular indiscutido.
Hubo un crecimiento de Pérez desde que llegó a Belgrano a fines de 2010 procedente de Tigre, donde era prescindible. Pero también hubo un mérito de Belgrano, que lo recuperó y lo hizo crecer en un lugar preponderante que el futbolista supo aprovechar. La “B” ya había hecho algo similar con Ribair Rodríguez, quien se marchó al Siena de Italia. Al volante se lo suplió sin dificultades y es muy probable que suceda lo mismo con el defensor.
Pero más allá de la evolución individual, debe ser un orgullo para el club que sus jugadores trasciendan y los reclamen de otros destinos. Y también es una satisfacción ver que la plaza Córdoba, tras tantos descalabros, de a poco vuelve a dar señales positivas en el mapa futbolístico nacional, y desde otros puntos giran la cabeza hacia ella.

