Belgrano: cómo se forma la identidad
No te pierdas la columna de Hugo García sobre el presente del Pirata, un equipo con futuro.
Bastante se ha versado sobre Belgrano y su identidad futbolera. Guste o no, según con el cristal con el que se lo mire, merece una respetuosa lectura de los rivales. Saben que para voltearlo lo primero que hay que hacer es desordenarlo.
Es esencial para descubrir los caminos hacia Juan Carlos Olave y situarse en posición de convertirle. Lo que no es una tarea sencilla. En la era Zielinski, Belgrano ha pasado el 50 por ciento de los partidos con su arco invicto, un registro que refleja lo difícil que es confundirlo.
En el acto ofensivo, los nombres han variado, pero ese puñado de cinco o seis pelotas “serias” (el jugador recibe donde puede gravitar), para las que se trabaja desde la recuperación o en pelotas paradas, ha logrado mantenerse. Ya sea con la dupla Pereyra-Vázquez, la que siguió con Pereyra-Silvera, luego con “el Picante” solo, ahora Aquino-Melano o Carranza o el propio ex Unión.
Se han mantenido como la vigencia de Farré y sus apariciones sorpresivas, algunos tiros de Mansanelli. Pero la identidad –saber a qué jugar, en la definición más directa– no es sólo futbolística, también se vive más allá. Los hinchas de Belgrano viven un día de partido celebrando el momento histórico que se vive y a sus escritores.
Olave, “el Picante”, Farré, González, “Chiqui” Pérez, el DT Zielinski y el administrador Armando Pérez. Ellos son los transmisores de ese sacrificio que costó cambiar a Belgrano.
Los íconos de corto son los que le transmitirán esa identidad a los Melano, Zelarrayán y a todos los pibes. El mismo capitán Gastón Turus, quien debutó en una época en la que debió jugar por obligación más que por convicción.
Él podrá decirles a los juveniles que ahora hay un predio, elementos y gestión para poder germinar. Donde antes no había nada. Que para llegar a ese casillero que cada profesional tiene en Villa Esquiú, con su foto en el fondo, tiene su costo. Que no cualquiera llega allí.
El domingo pasado, “Juanca” y “Teté” fueron a darle el último adiós a Sebastián Viberti. Ejercieron la representación del club, más allá del conocimiento de la familia del referente celeste. “Estamos armando un Belgrano para muchos años, adentro y afuera”, suelen decir ambos. Se nota.

