Vélez confirma el rumbo a seguir
El 23 de junio pasado, Vélez cerraba con un 2-1 sobre Racing su campaña en el Clausura 2012. El equipo dirigido por Gareca formó con Marcelo Barovero; Gino Peruzzi, Sebastián Domínguez, Fernando Ortiz y Emiliano Papa; Augusto Fernández, Leandro Desábato, Ariel Cabral y Federico Insúa; Lucas Pratto y Mauro Óbolo. Entraron David Ramírez y Brian Ferreira.
De esos jugadores, para este Torneo Inicial en el club de Liniers no estuvieron Barovero (pasó a River), Ortiz (a Racing), Fernández (al Celta de Vigo), Óbolo y Ramírez (ambos a Godoy Cruz), además de Héctor Canteros, que partió al Villarreal de España, Juan Manuel Martínez, que se fue al Corinthians, y Víctor Zapata, a Independiente.
Nada menos que el arquero, un zaguero con experiencia, un excelente volante por derecha, otro de gran futuro por el medio, uno desequilibrante por izquierda, un goleador, un enganche y un delantero de selección.
Ayer, Vélez formó con Sebastián Sosa; Fabián Cubero (aquella vez estaba suspendido), Domínguez, Fernando Tobio y Papa; Iván Bella, Francisco Cerro, Cabral e Insúa; Pratto y Facundo Ferreyra. Ingresaron Peruzzi, Lucas Romero y Jonathan Copete.
El arquero Sosa (ex Boca) y los delanteros Ferreyra (ex Banfield) y Copete (ex Independiente de Bogotá) fueron los únicos refuerzos.
¿Cuántos equipos en Argentina tienen capacidad para soportar semejantes bajas? Casi ninguno. Vélez, un ejemplo de coherencia, lo logra a partir de su proyecto.
Es el club modelo que todos intentan imitar, con una estructura que está por encima de los nombres, que hace todo más previsible y dentro de la cual la causalidad le gana por goleada a la casualidad. Hoy vuelve a coronarse con Ricardo Gareca (DT) y Christian Bassedas (mánager).
En Belgrano reconocen a Vélez como un patrón a seguir. La dirigencia celeste está convencida de que es un camino. En esa dirección, cada vez le va mejor. Ayer, superando su cosecha máxima en torneos cortos, dio otra señal en ese sentido.

